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	<title>Siriusfem, Explora tu Interior &#187; Sexualidad y Pareja</title>
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	<description>Explora Tu Interior</description>
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		<title>Amanecer Vivo</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 06:45:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Merino</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1646" title="c2_amanecervivo" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/09/c2_amanecervivo.jpg" alt="c2 amanecervivo Amanecer Vivo" width="320" height="238" />La densidad de este mundo siempre me llevaba de regreso a mis heridas. La solidez no me dejaba experimentar lo real por medio de este cuerpo, para viajar a Casa salía de él, viviendo parcialmente sin querer tocar el llanto del alma.</p>
<p>Heridas. La tenían mis abuelos, mis padres y mis hermanos. La tengo yo, impregnada en mi ADN. Separación. Esta ilusión de que estamos separados de Dios nos lleva a un sentimiento impregnado de no ser lo suficientemente buenos. Esta es la herida Humana más profunda. Es la herida de la cual la dualidad se desdobla y la sombra toma un papel substancial en el mundo.</p>
<p>El reprimir o evadir la separación deja de ser una posibilidad y el pretender que somos uno con Dios, sin antes sentir la herida, también ha dejado de funcionar. Las estructuras se desmoronan ante un pasado decrépito.</p>
<p>Propuesta ¿amenazadora? No. Esta será el reto más hermoso de la Humanidad. Es una invitación a movernos a nuestra grandeza y a sabernos responsables —sabernos con la habilidad de responder al mundo. Contribuirle realmente libres, volando calmosos por el amanecer de un presente brillante.</p>
<p>Portal a mi nueva casa. Me dejo ser en mi totalidad. Amanecer. Doy espacio para abrazar mi sombra. Doy espacio para que respire, sienta, lata y se extinga en su viejo rol de vacío. Salen a rondar por los rincones. Elijo no quebrantarme, pues en esta isla en la que me paro los mares de sombras son mis aliados. Con mi ráfaga de intensidad he plantado bien mis raíces y así puedo ver a los ojos a todos mis males para honrar sus latidos que se extinguen al pasearse por los aires.</p>
<p>Vivo en una isla física de separación estática, pero detrás del viento vive la Verdad. Siento la melodía de Luz que me toca, no hay necesidad de olvidar. Sin saberlo posible la densidad se va, pero la fisicalidad se queda. Siento la Unidad. Vivo en uno pero me traslado en “multi” por el placer de crear. Compromiso, lealtad e intensidad. Me regenero en Amor. Me recorre una oleada de pasión. Apegada a mi Ser me vivo. Luz… a través de la consciencia de este remolino surgió  una decisión: amarme por siempre.</p>
<p>Vi mi Luz, mucha más de la que jamás me había dejado ver. Sembré con esto raíces de libertad. La paz tocó mi corazón cubierta de risas y así llegaste a mi camino. Andrea.</p>
<p>¿Alguna vez has tenido el sentimiento de encontrarte sin haberte antes perdido? Así me pasó al sentirte. Los cimientos de tu Luz y los míos se unieron para crear un portal expansivo que viaja a muchos niveles, más allá de ti y de mí. Amanecer Vivo.</p>
<p>Toqué tu cara por primera vez, pero tu alma ya la había sentido. No te conozco de ayer. Te conozco. Eres familiar a mi Ser. Mis latidos de este corazón físico te sienten por primera vez, pero yo te siento desde hace ya un largo camino. Cuando te sentí no me costó reconocerte y así esta cara de una realidad estática dejo caer lágrimas de un mundo expansivo. Nuestras misiones se vuelven a juntar. No se trata de entrelazar nuestras sombras para seguir aprendiendo en este camino. Se trata de encontrarnos desde nuestra Verdad para así compartir expansión de Vida.</p>
<p>Honro tu Luz y el que tomes responsabilidad de tu grandeza. Ser divino. Amaneceres de mariposas galácticas hoy yo respiro. Oleadas de Luces nuevas. Co-creaciones de corazones. Bendigo cada momento. Siento tu aliento en mí, te dejo entrar, respiro de tu aire, te dejo respirar del mío. El aire es aire. Morir. Vivir. Raíces de paz. Carcajadas de lo incróspito y así me dejo morir para seguir naciendo— seguir esparciendo mi Luz.</p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1559&type=feed" alt=" Amanecer Vivo"  title="Amanecer Vivo" />]]></content:encoded>
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		<title>De la catarsis de salir del clóset</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 06:13:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Carrillo Perea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[homosexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[miedos]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta vez no seré políticamente correcta, no daré datos y estadísticas, seré causa de polémica y sí, escribiré completa y totalmente de manera subjetiva.
Acerca de ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta vez no seré políticamente correcta, no daré datos y estadísticas, seré causa de polémica y sí, escribiré completa y totalmente de manera subjetiva.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-1679" title="c3_catarsis" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/09/c3_catarsis.jpg" alt="c3 catarsis De la catarsis de salir del clóset" width="303" height="302" />Acerca de la orientación sexual y sus orígenes se ha escrito mucho (aquí mi texto al respecto), acerca de si es normal o no también, acerca de si es natural o una enfermedad, mucho más aún. Su situación legal  ha sido parte de periódicos y noticias por muchísimo tiempo, y una gran cantidad de gente toma su postura con una radicalidad que cae en lo ridículo, como si la calidad de cada persona se midiera en función a su intensidad para argumentar su postura. El debate se centra en miedos y prejuicios personales, en experiencias propias, en fobias; nunca es objetivo, siempre lleva carga emocional. Ya sea porque en el fondo tengo miedo de ser gay, ya sea porque me dijeron que es malo y no lo cuestiono, ya sea porque soy homosexual y me he vuelto heterofóbico, siempre habrán razones subjetivas para luchar por causas sociales, nos incumban o  no.</p>
<p>La realidad es que todas estas discusiones no tienen sentido, ser heterosexual, homosexual o bisexual es exactamente lo mismo; la sexología, psicología y la biología lo demuestran. Es como discutir si nuestro color de piel nos hace ser más o menos agresivos, más o menos enfermos, más o menos depravados.</p>
<p>La sexualidad es una parte importante de la vida, pero nunca nos define, el dejar que alguien nos defina por una pequeña parte de lo que somos nos convierte en cobardes.</p>
<p>¿Es fuerte? Sí, no podemos seguir permitiendo esta cantidad de etiquetas, de juicios de valor, que nos intenta definir y encasillar. Si algo sabemos de los seres humanos es que somos seres integrales, formados por millones de situaciones que nos hacen ser y actuar de una manera imposible, diría, de clasificar.</p>
<p>Por eso este llamado a la salida de lo que comúnmente se conoce como clóset, el abrir nuestra sexualidad, nuestra orientación para que se normalice, no podemos seguir esperando que los demás lo hagan por nosotros.</p>
<p>Me entristece la idea de tener que hacer esto, yo no voy por la calle y digo “hola soy x y mi orientación es z”, pero ahora es un momento en donde la normalización es vital para evitar este odio/miedo injustificado.</p>
<p>Los seres humanos tenemos derechos inalienables, ¿dónde está especificado que si uno decide compartir su vida con x persona esos derechos se pierden? Se necesita igualdad legal y se necesita que ninguna religión se meta con la legalidad de la igualdad.</p>
<p>Pero ahora es momento de entrar en catarsis, liberarnos y aceptar nuestra orientación con el mundo; de aceptar que amar a alguien o desear a alguien, sea quien sea, es algo que a nadie más debe interesar.</p>
<p>Claro, el salir del clóset es un movimiento emocional tan intenso que no es fácil, el miedo nos puede paralizar, el miedo al qué dirán, a la pérdida de amigos o al alejamiento de la familia, el tener miedo a decepcionar a las personas… Todos estos son motivos que deberían impulsarnos a hacerlo: quien nos ame de verdad no dejará de hacerlo, quien se decepcione es porque tenía expectativas falsas, quien se aleje necesita no sólo mucha información y educación sexual sino hasta a veces terapia, etc.</p>
<p>Necesitamos entender que si alguien nos rechaza por nuestra orientación sexual es la persona que lo hace la que está mal, no nosotros; él o ella necesita terapia y educación sexual, que quien nos tiene miedo o nos odia por ser quienes somos necesita comprensión y no al revés, y en estos casos cuentan hasta las personas que aceptan la homosexualidad pero como algo chistoso o como una situación de comedia romántica (algo que puede ser removido a discreción); todos ellos necesitan de nuestra empatía porque por lo general sus bases provienen de la ignorancia, del miedo y necesitamos educarlos, ¿cómo?, normalizando, saliendo del clóset, diciendo soy x y soy así; así soy yo, así naci y así soy feliz.</p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1587&type=feed" alt=" De la catarsis de salir del clóset"  title="De la catarsis de salir del clóset" />]]></content:encoded>
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		<title>La invitación</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 06:11:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mafer  Gotthelf</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<description><![CDATA[Diego y Mauricio están en el ascensor del estacionamiento del &#8220;cafecito&#8221;&#8230;
M: Me dijo Don Pedro que ayer estuviste aquí con una chica.
D: Sí.
M: Pues te ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Diego y Mauricio están en el ascensor del estacionamiento del &#8220;cafecito&#8221;&#8230;</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-1676" title="c2_invitacion" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/09/c2_invitacion.jpg" alt="c2 invitacion La invitación" width="304" height="390" />M: Me dijo Don Pedro que ayer estuviste aquí con una chica.<br />
D: Sí.<br />
M: Pues te ha de gustar mucho porque tienes una cara de felicidad que no puedes disimular y Don Pedro dijo que te vio más contento que nunca.<br />
D: No me gusta, me encanta.<br />
M: ¿Dónde la conociste?<br />
D: En la universidad, la llevaré a la inauguración, ya la verás.<br />
M: Parece que ese reencuentro con tus antiguos compañeros de la carrera te ha dejado más que una buena tarde bohemia. Entonces, ¿necesitarás una invitación?<br />
D: Sí, ya hablé con Larissa, dijo que me la entrega la siguiente semana.<br />
M: Y hablando de chicas y de reencuentros, ¿Ya te consiguieron el teléfono de MaFer?</p>
<p>En eso suena un celular y el elevador se abre&#8230;</p>
<p>&#8230; continuará.</p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1585&type=feed" alt=" La invitación"  title="La invitación" />]]></content:encoded>
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		<title>Orientación Sexual</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 06:08:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Carrillo Perea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autoconocimiento]]></category>
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		<category><![CDATA[Amor]]></category>
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		<category><![CDATA[preferencia sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[La orientación sexual es la capacidad natural que determina las preferencias sexuales y afectivas de un individuo.
El ser humano tiene la posibilidad de moverse en ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La orientación sexual es la capacidad natural que determina las preferencias sexuales y afectivas de un individuo.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-1683" title="c3_orientacion" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/09/c3_orientacion.jpg" alt="c3 orientacion Orientación Sexual" width="302" height="236" />El ser humano tiene la posibilidad de moverse en tres diferentes aunque complementarias orientaciones sexuales:<br />
•    Orientación homosexual, o gusto por relacionarse afectiva y/o eróticamente con personas del mismo sexo.<br />
•    Orientación heterosexual, en donde la atracción se dirige hacia personas del sexo complementario, mal llamado sexo opuesto.<br />
•    Orientación bisexual, en donde indistintamente o por momentos específicos las personas pueden relacionarse afectiva y/o eróticamente tanto con miembros de su propio sexo como con los del sexo complementario, y esto puede ocurrir alternadamente o al mismo tiempo.</p>
<p>Según Alfred Kinsey, el 50% de los hombres adultos ha tenido cuando menos una relación homosexual.</p>
<p>¿Qué aspecto de nuestra vida es el más decisivo para decidir nuestra orientación sexual?<br />
El Dr. Fritz Klein nos propone 7 aspectos:<br />
1.    La atracción sexual.<br />
2.    El comportamiento sexual.<br />
3.    Las fantasías sexuales.<br />
4.    La afinidad emocional.<br />
5.    La afinidad social.<br />
6.    El estilo de vida (homosexual o heterosexual).<br />
7.    La autoidentificación o la autoadescripción.</p>
<p>Además, para sofisticar más el análisis de la orientación sexual, Klein nos propone establecer los siete valores en tres momentos:<br />
1.    Cómo fue mi vida anteriormente.<br />
2.    Cómo es actualmente.<br />
3.    Cómo desearía que fuera en el futuro.</p>
<p><strong>HOMOSEXUALIDAD</strong><br />
Homosexual es toda persona que se relaciona, sexual, afectiva y emocionalmente con personas de su mismo sexo y la raíz etimológica viene del griego homo (idéntico, el mismo, igual) y no del latín homo (hombre) como pareciera.<br />
La homosexualidad se inscribe en el universo de las orientaciones humanas, y tiene tanto o tan poco sentido preguntarse la causa de la homosexualidad, como preguntarse la causa de la heterosexualidad.</p>
<p>En 1993, Hamer y colaboradores, investigadores del National Cancer Institute, ofrecieron lo que parece ser crucial, en caso de ser confirmado, acerca del origen genético de la orientación sexual en su artículo A linkage between DNA markers on the X chromosome and male sexual orientation (relación entre marcadores de ADN en el cromosoma X y la orientación sexual en el hombre).</p>
<p>Se realizó el análisis del ADN en el cromosoma X en un grupo de 40 familias en las que había dos hermanos de orientación homosexual, y se encontró la relación de línea materna en el 64% de las familias investigadas. La relación con marcadores se reportó en la región subtelométrica Xq28 del brazo largo del cromosoma X.</p>
<p>Según Hamer, este hallazgo muestra una cifra LOD de 4.0 que se traduce en que hay una certeza del 99.5% de que existe un gen o genes en esa área del cromosoma X que predisponen a la homosexualidad.</p>
<p>Por su parte, en 1956 la Doctora en sociología Evelyn Hooker publica su artículo “La adaptación del varón homosexual asumido” (The adjustment of the male overt homosexual), aquí narra cómo realizó una  prueba a 30 hombres homosexuales y a 30 hombres heterosexuales, todos de edades, escolaridad y niveles de inteligencia similares, y envió sus resultados a tres psicólogos destacados considerados expertos en la interpretación de estas pruebas, quienes no encontraron ninguna diferencia significativa entre los dos grupos ni pudieron diferenciar cuáles pruebas correspondían a los homosexuales y cuáles a los heterosexuales, con lo cual se concluyó que no existía ninguna diferencia en la salud mental entre los integrantes de ambos grupos.</p>
<p>Abordar la compleja cuestión de lo que lleva a un individuo a un comportamiento homosexual no es tarea fácil. Bell, Wienberg y Hammersmith en su estudio titulado Sexual preference: lts development in men and women de 1981, emplean una metodología nueva y sutil en su aproximación a este tema.</p>
<p>En función de los resultados de su análisis, los investigadores llegaron a las siguientes conclusiones:<br />
•    No existen indicios claros de que la homosexualidad masculina tenga su origen en el hecho de que el hombre haya sido educado por una madre dominante y un padre de poco carácter o de carácter inadecuado por otros conceptos.</p>
<p>•    No existen pruebas que sustenten la teoría de que la homosexualidad femenina se deba a que una niña escoja a su padre como modelo de rol a desempeñar.</p>
<p>•    Carece de base el mito de que muchas veces la homosexualidad se debe al hecho de haber sido seducido por una persona de mayor edad y del mismo sexo.</p>
<p>•    Al llegar la adolescencia la orientación sexual del individuo ya se halla firmemente arraigada, y los sentimientos hacia el sexo rara vez experimentan cambios de orientación importantes en la edad adulta.</p>
<p>•    Los homosexuales tienen tantas experiencias heterosexuales en la niñez y en la adolescencia como sus homólogos heterosexuales, pero estas les parecen poco placenteras o nada gratificantes.</p>
<p>•    La inadaptación de género en la niñez, por ejemplo el niño que no quiere jugar fútbol y en cambio opta por actividades más “de niña” como jugar a la comidita o a las muñecas, es un elemento importante, aunque no seguro, de predicción sobre la futura evolución de la homosexualidad.</p>
<p><strong>BISEXUALIDAD</strong><br />
Durante años se ha creído que esta orientación sexual es una fase previa a la homosexualidad, sin embargo, la realidad es que no hay rasgos arquetípicos que definan a una persona de este tipo. Según los últimos estudios realizados por la Dra. Jean Schaar, aproximadamente el 65% de las personas con esta orientación están casadas, la bisexualidad es hasta dos veces más común que la homosexualidad, se presenta en hombres y en mujeres comunes y es en la intimidad donde manifiestan su gusto por relacionarse eróticamente con personas tanto de su propio sexo, como del sexo complementario.</p>
<p>Más allá del sexo: La teoría revolucionaria es la de los investigadores australianos M. Ross y J. Paul, quienes en 1992 sugirieron que tanto la homosexualidad como la heterosexualidad estaban muy ligadas al género, justo lo opuesto a la bisexualidad, y el resultado de su trabajo de campo les dio la razón: las personas que se declararon bisexuales aseguraron que para ellos la atracción sexual era independiente del sexo de la persona deseada.</p>
<p>La orientación sexual de una persona no se cambia ni con terapias, ni con apapachos, ni con cariño, ni con castigos ni con promesas. La orientación sexual de las personas, o sea, la atracción que sienten por uno u otro sexo, no es un capricho voluntario ni es el producto de una decepción, no es algo que se elige sino que viene con nosotros y nos acompaña de por vida.</p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1583&type=feed" alt=" Orientación Sexual"  title="Orientación Sexual" />]]></content:encoded>
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		<title>Miedo de tu miedo</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Aug 2010 03:14:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Laura Sainz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[romanticismo]]></category>

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		<description><![CDATA[“A lo único que tenemos que temer,  es al miedo por sí mismo” Roosevelt
El miedo; también conocido como pavor, pánico, terror, horror, susto, temor, angustia; ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>“A lo único que tenemos que temer,  es al miedo por sí mismo” Roosevelt</p></blockquote>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-1486" title="c3_miedodetumiedo" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/08/c3_miedodetumiedo.jpg" alt="c3 miedodetumiedo Miedo de tu miedo" width="349" height="232" />El miedo; también conocido como pavor, pánico, terror, horror, susto, temor, angustia; es una emoción con una cualidad específica: nos mueve a realizar las cosas, o nos hace permanecer inmóviles, una de dos.</p>
<p>En mi experiencia, nunca está solo, se ve acompañado por diversos sentimientos o estados de ánimo, los cuales lo intensifican o lo debilitan, dependiendo de la situación en la que surja. Y bueno, a lo largo de la vida una persona va lidiando con una multiplicidad de aspectos a los que teme, sin embargo, aquí comenzaré desglosando uno: el miedo a enamorarse.</p>
<p>Una vez, hace no tanto tiempo, un hombre me dijo, “Me das miedo”, no explicó más, no mencionó razones, sencillamente hizo esa declaración. Mis pensamiento se conflictuaron, es más raro provocar el miedo, que sentirlo ¿Cómo alguien podía ser capaz de albergar  en su interior, eso hacia mí? y ¿de qué manera?, es decir, ¿a qué le temía exactamente?<br />
Lo crean o no, nunca obtuve la respuesta, sin embargo, considero que no lo decía por temer enamorarse, sino más bien, por no poder ser capaz de hacerlo, o de sentirse de la misma manera que yo.</p>
<p>Al margen de sus pensamientos, seré realista al respecto, y tal sensatez sólo me indica algo: me daba miedo su miedo&#8230;</p>
<p>Cada persona hace nacer en nosotros algún sentimiento desconocido hasta el momento, no se reproduce ni se clona, no son los mismos; unas emociones pueden ser menos duraderas, variar sus niveles de intensidad y un sinfín de propiedades, pero iguales, ninguna.</p>
<p>Yo confieso: temor a enamorarme nunca he tenido e, irónicamente, sólo me ha sucedido una vez (quizás dos). Sí, me han interesado varios hombres, he sentido atracción y gusto  por ellos, pero no lo suficiente.</p>
<p>Desafortunadamente, a veces la situación ha sido a la inversa, quien no baja la guardia es el otro, lo menciono porque recientemente, una de las personas a quienes hice referencia de ello, lo admitió; me dijo “tienes razón, estoy a la defensiva”. Me dio algo de placer lo haya notado, en ocasiones requerimos vernos a través de la mirada ajena, no obstante, pude comprobar en dónde se encuentra la raíz del miedo: en enamorarme, negativo; en que el objeto de los afectos no corresponda, positivo&#8230; ¿Así o más complejo?</p>
<p>‘Uno sólo es responsable de los propios sentimientos, acciones y pensamientos, se está solo con ellos. El universo se reduce a lo que podemos controlar, se limita a nuestra persona.’ Esto lo aprendí a través de chipotes y moretones, pero el concepto no me abandona, lo percibo latente, especialmente cuando está por acabarse la paciencia para darle paso a la ansiedad o a la angustia porque las cosas -no únicamente en las relaciones interprersonales-, no salen como quisiera; cuando entra el libre albedrío de alguien más, se merman las opciones. Es elemental.</p>
<p>Regreso al miedo por el miedo, y le doy la razón a Roosevelt, generalmente en el cosmos de las emociones, tememos numerosos aspectos a considerar, y sin tomar en cuenta el  punto de vista de la otra persona, nosotros como seres individuales, podemos únicamente  vencer los propios temores; así, yo por mi parte he derrotado uno, precisamente aquél pánico por reconocer y comunicar lo que siento, y por quién lo siento, (hablando en el plano romántico) es decir, hay de dos sopas: o corresponden o no, punto.</p>
<p>Mi sabia amiga Edith opinó al respecto “una mujer está acostumbrada a que ellos tomen la iniciativa Lau, siempre esperamos, como si no pudiéramos nosotras expresar lo que queremos, ¿por qué no hacerlo? Es válido, y claro, debemos estar preparadas para cualquier reacción y/o respuesta, pero a fin de cuentas, lo sabremos&#8230;”</p>
<p>Pienso que finalmente, cuando de sentimientos se trata, no hay equivocaciones, todo es un ensayo, una especie de preparación, en la cual solamente se debe temer al miedo por sentir o expresar lo que siente/piensa, no al resultado final, eso ya es una reacción.</p>
<p>A mí, el miedo me ha movilizado, y aunque siga contendiendo por el resto de mis días, será un digno contrincante, porque no le temo a él, y en este particular caso, tampoco a sus consecuencias.</p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1485&type=feed" alt=" Miedo de tu miedo"  title="Miedo de tu miedo" />]]></content:encoded>
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		<title>El miedo al placer</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Aug 2010 03:10:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Carrillo Perea</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1483" title="c3_miedoplacer" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/08/c3_miedoplacer.jpg" alt="c3 miedoplacer  El miedo al placer" width="590" height="230" />En una sociedad la sexualidad está cubierta de prejuicios y de miedos, crecemos aprendiendo de sexualidad de nuestros amigos, compañeros y pocas veces contamos con familiares a los cuales acudir por información (esto cuando el miedo no es causado por algún trauma como abuso sexual o violación).</p>
<p>Estamos bombardeados de mensajes contradictorios, todo es sexualidad, en la publicidad, el cine, el internet, todo es apertura y placer, pero en nuestras vidas diarias, nuestra familia o en nuestra religión no nos permitimos vivir la sexualidad más que cuando se cumplen ciertas reglas:<br />
-La sexualidad sólo sirve para la procreación.<br />
-La sexualidad sólo debe ser vivida por quienes estén casados.<br />
-EL placer sexual es inherente a los hombres, es un mito que las mujeres sientan placer.</p>
<p>Todos estos prejuicios crecen con nosotros, algunos logramos romperlos, y apenas son la punta del iceberg. Lo que nos atemoriza respecto al placer no viene solamente de la sociedad o la cultura, nace de nuestras culpas, de nuestra autoestima y, peculiarmente, la mayor parte de personas que sufren de este causante de disfunciones sexuales son las mujeres.</p>
<p>Durante nuestra adolescencia nos dedicamos a explorar nuestra sexualidad. Los hombres, en esta doble moral en la que vivimos, tienen la oportunidad de cambiar de parejas sexuales, de pedir contactos sexuales, se espera que los hombres mantengan esta conducta en donde agrandar su experiencia sexual es prioridad; no se dedican a explorar su capacidad de sentir placer, sino la de dar placer y sumarlo a su autoestima o a su ego. Saben que lograr una erección y una eyaculación es cosa fácil y jamás se cuestionan si es algo normal, para ellos sentir placer es intrínseco del acto sexual.</p>
<p>Las mujeres no tienen la misma oportunidad de experimentar sexualmente, si cambian de pareja sexual serán mal vistas, no sólo por los hombres sino peor: entre ellas serán etiquetadas y muchas veces rechazadas. En numerosas ocasiones aceptan entrar en prácticas sexuales para ser aceptadas o queridas por sus parejas y al desconocer su cuerpo es difícil que sepan qué les causa placer, incluso no consideran que el sentirlo sea algo necesario, creen que el encontrar la satisfacción emocional y de pareja es más que suficiente.</p>
<p>Cuando han logrado superar las barreras de las etiquetas y se deciden a buscar placer no se dan cuenta de que inconscientemente tienen miedo a entregarse, a ser ellas mismas porque vivimos con ideas preconcebidas en las que las mujeres que se entregan, que se dejan llevar o que le enseñan a su pareja a tocarlas son “fáciles”. Si existe entrega durante el acto sexual, si se experimenta el vivir en el aquí y en el ahora entonces es cuando más placer se puede llegar a sentir, pero cuando se tiene miedo de ser vulnerable, de ser “pecadora”, cuando se cree que la sexualidad es sólo para cierto tipo de personas, entonces es cuando se crean disfunciones sexuales con etiología psicológica.</p>
<p>La educación que se recibe en el hogar, en la escuela, en la calle y en todas las circunstancias sociales conforman la personalidad y todas las creencias, actitudes y conocimientos que tendrán una profunda influencia en el comportamiento del individuo, por lo que las consecuencias sobre el comportamiento y la respuesta sexual dependerán de la forma en que se aborde la sexualidad desde el punto de vista social y educativo. Y todo esto se debe de tomar en cuenta para el diagnóstico y terapia de las disfunciones sexuales.</p>
<p>Por ejemplo, Masters y Johnson en sus investigaciones de 1978 señalaron que las ideas religiosas ortodoxas son la causa de un gran número de disfunciones sexuales, mientras que O’Conner y Stern en 1972 encontraron en el 30% de sus pacientes un antecedente de educación represiva de la sexualidad y en el 25% de sus pacientes la sexualidad nunca era mencionada en sus familias. En México se encuentran una o ambas situaciones en más del 80% de la población, lo cual se constata al observar que prácticamente todas las mujeres que acuden a una clínica de disfunciones sexuales presentan una exacerbada ansiedad por la sexualidad.</p>
<p>Disfunciones sexuales</p>
<p>Algunas de las disfunciones sexuales con origen psicosocial (siempre se debe descartar en primer lugar un origen físico) en las mujeres son:</p>
<p>Apatía y disritmia sexuales</p>
<p>Las principales causas psicosociales de la apatía y de la disritmia sexual se originan en la educación y en las experiencias traumáticas vividas.</p>
<p>La familia, como principal vehículo de la educación, puede reproducir tabúes y prejuicios en donde no se tolera ninguna discusión abierta de la sexualidad: la desnudez está formalmente prohibida. A esta estructura familiar puede corresponder una figura paterna tiránica y todopoderosa que censura y selecciona la información o las formas de diversión propias de una “familia decente”, lo cual en un futuro puede ser la base de una apatía, disritmia o aversión sexual.</p>
<p>La religión, como esquema de comportamiento, provee lineamientos que ubican a la sexualidad de la mano del pecado. Este precepto aleja a la mujer de la posibilidad de búsqueda de intercambio sexual con fines distintos a los reproductivos y esta problemática también sienta las bases para el desarrollo de la apatía, disritmia o aversión sexual.<br />
Experiencias traumáticas: Algunas experiencias sexuales desagradables previas pueden condicionar al individuo a reprimir cualquier manifestación de deseo.</p>
<p>Otra circunstancia traumática puede ser la que sufren los niños de cualquier edad que fueron atacados sexualmente por un adulto, incluso miembro de la familia y hasta en ocasiones los mismos padres.</p>
<p>Una primera experiencia sexual frustrante, dolorosa o sucesivos episodios sexuales con esas mismas características también pueden condicionar la negativa de muchas mujeres a considerar siquiera la posibilidad de disfrute en una relación sexual.</p>
<p>El estrés: Desde el punto de vista clínico, cada vez son más las personas que acuden a consulta quejándose de apatía sexual o de un deseo sexual inhibido, y después de realizar algunos exámenes se ha reconocido al estrés como la causa de estas disfunciones.</p>
<p>El estrés es uno de los peores enemigos de la sexualidad. La gente estresada realiza sus actividades diarias sin placer porque no se da tiempo para disfrutar de su cotidianeidad y menos aún de su sexualidad. Un alto nivel de estrés motivado por el exceso de trabajo o por la acumulación de cansancio, impide que nuestro organismo sea capaz de reconocer un estímulo sexual efectivo para comenzar a interactuar sexualmente con nuestra pareja.</p>
<p>En México, el principal factor que hace que el estrés sea la causa de la apatía sexual es el cansancio provocado por la actividad laboral, en segundo lugar está la falta de tiempo y en tercer lugar la angustia y la tensión.</p>
<p>Aversión sexual</p>
<p>Es una manifestación clínica extrema de la apatía sexual o de la inhibición del deseo sexual, que se caracteriza por una reacción negativa ante todos los aspectos de la sexualidad. La aversión sexual puede estar relacionada con un compañero específico, en donde el carácter fóbico de la reacción aparece en las manifestaciones psicosomáticas que generalmente se le asocian como sudores, náuseas, diarreas, palpitaciones, etc.</p>
<p>El rechazo de actividades sexuales específicas como por ejemplo las caricias orogenitales o anales, no son suficientes para diagnosticar una aversión sexual. A ello debe agregarse un disgusto irracional y una angustia abrumadora ante el pensamiento del contacto sexual. En estos casos, tan sólo el pensar en tener relaciones sexuales produce más ansiedad que la realización misma del acto.</p>
<p>Este síndrome no necesariamente es disfuncional, ya que las mujeres que lo padecen en muchos casos son perfectamente capaces de llegar al orgasmo, por lo que su función erótica no está necesariamente dañada. A menudo conllevan una perturbación de su esquema corporal cuyo origen se remonta a la adolescencia, por ejemplo por el llamado hirsutismo (exceso de vello corporal), falta en el desarrollo del pecho, obesidad, presencia de acné, etc. que a sus ojos las hacen incapaces de sentirse deseadas, por lo que evitan toda actividad sexual.</p>
<p>Respecto a su infancia, no es raro encontrar traumas psicológicos originados por los resultados sociales del incesto y del abuso sexual infantil. Estos episodios tienen mayor efecto cuando se han vivido con ambivalencia emocional de excitación y culpabilidad, situación que es más común de lo que se imagina.</p>
<p>Un rompimiento doloroso del himen también puede originar una asociación entre sufrimiento y sexualidad. El miedo al embarazo es otro factor importante como una causa psicosocial para la presentación de la aversión sexual.</p>
<p>Hipolubricación</p>
<p>Se define como un estado recurrente y persistente de sequedad vaginal parcial o total durante el acto sexual, y constituye la causa más común de dispareunia o dolor vaginal.</p>
<p>Usualmente las mujeres que padecen este síntoma preservan su deseo sexual incluso con aptitud para el orgasmo, sin embargo, permanecen secas en condiciones de estimulación que serían suficientes para la mayoría de las mujeres. En estas condiciones, la penetración vaginal significa una relación incómoda y dolorosa que por lo tanto puede inducir dispareunia, vaginismo e inhibición del deseo sexual.</p>
<p>En nuestra cultura, en donde la mujer no está autorizada a gozar y tanto los escenarios familiares como los tabúes culturales inhiben su proceso de excitación, es común encontrar mujeres que lubrican perfectamente durante los juegos preliminares pero la producción de estas secreciones cesan a partir de la penetración vaginal, por haber sido condicionadas para sólo aceptar las caricias y los juegos sexuales pero no así el coito.</p>
<p>Al mismo tiempo se puede afirmar que, independientemente de la edad de la mujer, en la medida que ésta no ejerza su sexualidad con regularidad se presentará una disminución en la lubricación vaginal.</p>
<p>Como causas domésticas podemos mencionar a las exageradas usuarias del jabón en la higiene de los genitales, al uso indiscriminado de tampones y de óvulos espermaticidas irritantes.</p>
<p>Anorgasmia</p>
<p>La angustia es la principal responsable de muchas anorgasmias temporales, entendiéndose por angustia una respuesta anticipada a un peligro. Puede relacionarse con la propia personalidad de la mujer o con la actitud crítica del compañero, y en este contexto las principales situaciones que provocan angustia son:</p>
<p>1.    El fracaso sexual.<br />
2.    El miedo a perder el control de sí.<br />
3.    El miedo a ser rechazada por el compañero(a).<br />
4.    La observación obsesiva de sí misma.</p>
<p>Cuanto más miedo tiene una mujer de perder el objeto de su amor, más dificultad tiene para gozar. Este clima de inseguridad reedita a menudo un conflicto que tiene sus raíces en la infancia. La capacidad orgásmica de una mujer está en estrecha relación con los recuerdos que tiene de la actitud de su padre para con ella: exigente o autoritaria, indiferente o tolerante. Parece lógico que las sensaciones despertadas por la confianza manifestada por la primera figura masculina de su vida, puedan influir sobre sus relaciones sexuales futuras.</p>
<p>El único factor indiscutiblemente relacionado con la aptitud orgásmica es la década de nacimiento de la mujer: cuanto más adelantado estaba el siglo cuando ella nació más posibilidades tiene de gozar, ya que las mujeres más jóvenes son las más susceptibles de dejarse impregnar por las modas hedonistas, y la actitud narcisista de nuestra época disipa las últimas manifestaciones puritanas de la era victoriana.</p>
<p>Vaginismo y dispareunia</p>
<p>El vaginismo es el cierre de la vagina,  impidiendo la entrada del pene. La dispareunia es el dolor al ser penerada.<br />
El espasmo del vaginismo y el dolor de la dispareunia generalmente son la representación simbólica en el plano físico de conflictos más o menos inconscientes, pudiendo quedar implicada toda la personalidad de la consultante.</p>
<p>Los principales conflictos que originan este síndrome son los siguientes:<br />
•    La culpabilidad.<br />
•    El disgusto.<br />
•    La agresividad.<br />
•    El miedo.</p>
<p>Del análisis de estas cuatro posibilidades se deduce que prácticamente todas las mujeres están expuestas a sufrir de vaginismo, dispareunia o de ambas, pues aún hoy en día las condiciones están dadas para que sigan a merced de la desinformación culpabilizadora.</p>
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		<title>Germán y mi madre (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 23:15:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mafer  Gotthelf</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Y ahí estábamos los 3 sentados alrededor de la mesa del centro de la moderna cocina de mi madre. Yo pongo platos, Germán vasos y ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1547" title="c3_german" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/08/c3_german.jpg" alt="c3 german Germán y mi madre (II)" width="355" height="235" />Y ahí estábamos los 3 sentados alrededor de la mesa del centro de la moderna cocina de mi madre. Yo pongo platos, Germán vasos y servilletas y cada quien se prepara sus tacos…</p>
<p>Germán: A ver Carlota, me dijo MaFer que tienes algo que contarme.<br />
Mi madre se hace la interesante.<br />
Carlota: Nada hijo, nada, que ayer nos encontramos a Diego.<br />
Dice mordiendo el taco.<br />
Diego pone su mejor cara de sorpresa. ¿Y…?, ¿En dónde? ¿A qué hora? ¿Qué dijo?&#8230;</p>
<p>Mi madre le empieza a narrar, todo muy cercano a la realidad. Mientras ella cuenta nos reímos mucho.</p>
<p>Germán se dirige a mí: ¿Tienes algo que agregar?<br />
Me estaban dando ganas de golpearlo cuando al parecer entiende que podía estarme confundiendo pero al volver a abrir la boca lo hace sólo para empeorarlo:<br />
G: ¿Qué sentiste cuando lo viste?</p>
<p>Retomo mis ganas de pegarle, así que omito cualquier expresión en mi rostro, no es la primera vez que Germán me pone en este predicamento.<br />
Yo con cara de asombro y casi en un grito le contesto: Pero si lo hemos visto un par de minutos y además ya escuchaste que ella lo acaparó…<br />
G: Bueno pero, ¿te dio gusto, miedo, nervios? ¿Se veía bien, está más feo, gordo, flaco, canoso, pelón…?<br />
Mi madre: Pues lo que haya sentido lo disimuló muy bien, aunque mírale la cara a la nena, tiene ese brillito en los ojos que había perdido. Él se veía muy bien, no ha cambiado casi nada y se le caía la baba al verla.</p>
<p>G: Por eso me encantas Carlota, porque no se te va una, mira que confesarlo y contarle todo lo necesario en unos minutos, cuando yo sea grande quiero ser como tú…<br />
Mi madre: Pero si pareces más hijo mío que “ésta”, ahora te toca a ti que nos proporciones la información faltante. MaFer tráeme mi bolsa para darle a Germán la tarjetita que me dio Diego y pueda averiguar más.</p>
<p>No hay risas, mi madre habla en serio. Tal como terminaron las cosas, era más fácil que Germán averigüe qué piensa su familia, entre otras cosas.</p>
<p>¿Postre?<br />
Pregunta mamá.</p>
<p>Claro, contestamos al mismo tiempo. Nos quedamos  mudos y es mejor mantener la boca ocupada en lugar de seguir con el tema. Sacamos del refri lo que a cada uno más le apetece. Terminamos de cenar hablando de pavadas, entre risas.</p>
<p>C: Tengo un libro a medias, gracias por no dejarme cenar sola y hacerme la velada agradable. ¿Se quedan a dormir aquí? Ya sé que tienen mucho qué platicar.<br />
MF: Ma, yo me voy, por fin llegó mi computadora y muero de ganas de estrenarla.<br />
G: Yo voy a llevarla, si no necesitas compañía hasta que Daniel vuelva, no regreso, quizá MaFer necesite ayuda con la instalación de sus compras.<br />
C: Gracias no, vayan a instalar esa computadora.</p>
<p>Nos despedimos.</p>
<p>&#8230; continuará.</p>
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		<title>El climaterio y la vida sexual del adulto mayor</title>
		<link>http://siriusfem.com/2010/07/el-climaterio-y-la-vida-sexual-del-adulto-mayor/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 01:39:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Carrillo Perea</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[climaterio]]></category>
		<category><![CDATA[vida sexual]]></category>

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		<description><![CDATA[El climaterio es un proceso natural, es un periodo de transición similar al de la pubertad, es una situación fisiológica y no una enfermedad como ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1410" title="c3_sexual3edad" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/07/c3_sexual3edad.jpg" alt="c3 sexual3edad El climaterio y la vida sexual del adulto mayor" width="590" height="230" />El climaterio es un proceso natural, es un periodo de transición similar al de la pubertad, es una situación fisiológica y no una enfermedad como se considera erróneamente; le sucede o le sucederá a todas las mujeres entre los 45 y los 55 años de edad. Consiste en el cese de la menstruación y por lo tanto implica el cese de la etapa reproductiva. Clínicamente se considera su existencia cuando desaparece la menstruación durante 12 meses seguidos, y no se manifiesta de un día para otro, sino que es un ciclo que dura cerca de 20 años y que se caracteriza, independientemente de los aspectos reproductivos, por una marcada disminución en la producción de estrógenos.</p>
<p>A principios del siglo XX la menopausia se presentaba entre los 40 y los 50 años de edad y el promedio de vida era de 50 años, por lo que este era un suceso que ocurría al final de la vida de una mujer y de ahí que aún en la actualidad se asocie a la menopausia con la declinación y con la muerte. Pero actualmente el promedio de vida de las mujeres es de 76 años y la mayoría llegan a la menopausia entre los 45 y los 55 años de edad, por lo que después de este suceso a las mujeres aún les queda por vivir un tercio o más de su vida.</p>
<p>El funcionamiento sexual de la mujer durante los años de la menopausia es muy variable dependiendo de su estado emocional, de su estado físico y de su relación de pareja. El efecto de la disminución de estrógenos puede influir de diferente manera en cada mujer ya que mientras algunas experimentan una disminución en el deseo sexual, muchas otras en cambio tienen un aumento de la libido. Esto puede depender de muchos factores que inciden en este periodo como los cambios fisiológicos, las oportunidades sexuales, la disminución del riesgo de embarazo y de las inhibiciones.</p>
<p>Según los estudios de Kinsey, Masters y Johnson, el deseo sexual de la mujer no disminuye sino hasta los 60 años de edad o más, después de lo cual su declinación es muy lenta siempre y cuando continúe sexualmente activa.</p>
<p>En ella, después de los 65 años de edad fisiológicamente sí existe una disminución de la lubricación vaginal y las contracciones clónicas de la plataforma pélvica durante el orgasmo son menos vigorosas y frecuentes. Los cambios tróficos del cuerpo relacionados con la edad, sobre todo los que afectan a los genitales, son más frecuentes en las mujeres que en los hombres y se deben a una disminución brusca de los estrógenos y de la progesterona después de la menopausia. Paradójicamente, estos cambios físicos relativamente serios se traducen en cambios relativamente mínimos de los aspectos libidinales de la sexualidad femenina.</p>
<p>Pero ¿qué factores pueden influir para que esta transición sea placentera y se convierta en una experiencia enriquecedora? El primer punto importante es la información científica veraz, desmitificada, sin mitos, prejuicios ni tabúes, ya que la menopausia es una etapa biológica natural en la que el desconocimiento es la norma y se acompaña de una serie de mitos y de falsas creencias. Estar informados ayuda a conocer nuestro cuerpo y los cambios biológicos que van a ocurrir, lo cual a su vez ayudará a evaluar los factores de riesgo y a tomar las medidas preventivas para transitar esos años con bienestar y salud.</p>
<p>El segundo punto importante es entender que la menopausia es un momento de cambio, y que cambiar significa ajustar la situación actual a nuestras necesidades presentes y a las prioridades elegidas.</p>
<p>En la mujer el aprendizaje es muy importante en su sexualidad, mientras que en el hombre este tiene una importancia relativamente menor. El auge de la sexualidad que se da en las mujeres de mediana edad que tienen una relación sexual venturosa y sólida, tiene que ver con toda una serie de experiencias sexuales repetidas. Estas aumentan su capacidad gratificante a medida que las técnicas sexuales se acomodan a las necesidades específicas de las mujeres, así como también a la disminución gradual de las inhibiciones y de la inseguridad.</p>
<p>Masters y Johnson describen seis factores responsables de la pérdida de la potencia sexual en los adultos maduros:</p>
<p>1)    Monotonía de una relación sexual sin alicientes, que se traduce en un aburrimiento con el cónyuge o fatiga psicológica.<br />
2)    Preocupación por la carrera o por los logros económicos.<br />
3)    Fatiga física, mental o ambas.<br />
4)    Exceso en el comer o en el beber.<br />
5)    Debilidad física, mental o ambas en cualquiera de los cónyuges.<br />
6)    Temor al fracaso asociado o resultante de algunas de las categorías ya mencionadas.</p>
<p>El temor a la incompetencia eréctil es especialmente devastador para la potencia sexual de un hombre. Masters y Johnson señalan que, una vez impotentes y bajo cualquier circunstancia, muchos hombres se retiran voluntariamente de toda actividad sexual en lugar de enfrentarse a esta experiencia destructiva del ego, consistente en el fracaso repetido en el acto sexual.</p>
<p>El creciente desinterés por el sexo que generalmente va apareciendo después de largas relaciones maritales, generalmente se debe a que:</p>
<p>1)    Los cónyuges se vuelven cada vez menos atractivos sexualmente entre ellos.<br />
2)    Disminuye la actividad en todos los niveles de vida, y a veces sólo hay una comunicación superficial y somera.<br />
3)    Cuando los cónyuges han agotado los pocos recursos aceptables de la exploración sexual que tenían, aparece la monotonía.<br />
4)    La aparición de una relación extramarital como causa, no como efecto.<br />
5)    Una disminución en el apetito sexual, especialmente en el hombre, relacionada con efectos psicológicos o funcionales (enfermedad o debilitamiento).<br />
6)    Una disminución en la autoestima cuando se es mayor de edad, al autopercibirse menos atractivo físicamente en comparación a cuando se era joven.<br />
7)    Trastornos en las relaciones ante situaciones interpersonales como un retiro forzado temprano, algún conflicto intenso con un hijo, problemas económicos, etc.<br />
8)    Un desajuste matrimonial.<br />
9)    Trastornos en la función sexual o del sistema sexual.<br />
10)    Presencia de enfermedades orgánicas como trastornos endócrinos, tumores encefálicos, etc., o de acciones depresivas por el consumo de ciertas substancias como narcóticos, alcohol, etc.</p>
<p>Obviamente, muchos de estos problemas pueden ser eliminados o cuando menos disminuidos a través de medidas psicológicas y/o médicas apropiadas, o mediante el descubrimiento de la problemática realizado en comunicación abierta con la pareja. Una pareja puede aprender a rechazar las barreras hacia una relación íntima que evitaría el tedio, el aburrimiento y la monotonía. Conforme se envejece, se puede cosechar la recompensa de gozar con libertad, plenitud y en forma recíproca el calor, el amor y la comprensión sembrados previamente.</p>
<p>Además del coito, el apetito sexual puede encontrar su expresión en la intimidad continua, en el amor y en la armonía, en un permanente interés cultural e intelectual, en el erotismo o en algún romance en la vida. De hecho, la estimulación sexual a través de las caricias, masajes y ejercicios de sensibilización de los sentidos puede llegar a ser extraordinariamente placentera para las personas mayores, incluso si el coito no se realiza.</p>
<p>El llamado “ancianismo” y otros estereotipos culturales vejatorios se oponen a la verdadera normalidad de las sensaciones y aptitudes sexuales durante la tercera edad, pero no existe razón alguna que justifique que las personas añosas renuncien al inviolable derecho del ejercicio de su sexualidad.</p>
<p>La clave para vivir esta etapa con plenitud es informarse verazmente, prevenir, aceptar los cambios y crecer con ellos.</p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1409&type=feed" alt=" El climaterio y la vida sexual del adulto mayor"  title="El climaterio y la vida sexual del adulto mayor" />]]></content:encoded>
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		<title>El Sabbat de las mujeres: celebrando el poder de la menstruación</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 01:37:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lara Owen, M.P.W.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[menstruación]]></category>

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		<description><![CDATA[Parte de este material está incluido en el libro de Lara Owen Her Blood Is
Gold: Celebrating the Power of Menstruation (su sangre es oro: Celebrando  ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1407" title="c3_sabba" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/07/c3_sabba.jpg" alt="c3 sabba El Sabbat de las mujeres: celebrando el poder de la menstruación" width="300" height="381" />Parte de este material está incluido en el libro de Lara Owen Her Blood Is<br />
Gold: Celebrating the Power of Menstruation (su sangre es oro: Celebrando  el poder de la menstruacion), Harper San Francisco, 1993.<br />
(Fragmento).</p>
<p>En otras culturas, en vez de ser ignorada, la menstruación ha sido considerada (y en algunos casos aún lo es) como un tiempo especial y sagrado para las mujeres.</p>
<p>La abundancia de símbolos relativos a la mujer encontrados en excavaciones en lugares antiguos de Europa y el Cercano Oriente sugiere de manera enfática que dichas culturas eran matrifocales y reverenciaban a la Diosa y a los procesos del cuerpo femenino. Las prácticas rituales estaban ligadas al sangrado mensual de las mujeres y la sangre menstrual era altamente valorada como poseedora de poderes mágicos. La palabra ritual viene de &#8220;rtu&#8221;, que significa menstruo en sánscrito. En la época anterior al sacrificio de seres vivos, la sangre menstrual se ofrecía en ceremonias. La sangre menstrual era sagrada para los Celtas, los antiguos Egipcios, los Maorí, los primeros taoístas, los Tantristas y los Gnósticos.</p>
<p>Los Nativos Americanos comprendían muy bien los diferentes sentimientos que las mujeres experimentan cuando menstrúan y para ellos estos sentimientos formaban parte de algo muy importante en los ciclos del cuerpo femenino. Las mujeres se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado. Se le consideraba ser el tiempo en que una mujer se encontraba en el nivel más alto de su poder espiritual, durante lo cual la actividad más apropiada era descansar y acumular sabiduría.</p>
<p>La tribu Yurok del norte de California poseía una cultura espiritual muy Desarrollada basada en el ritmo del ciclo menstrual para las prácticas Rituales no sólo de las mujeres sino también de los hombres. Las mujeres<br />
Acostumbraban retirarse &#8220;en masa&#8221; durante la luna nueva por un período de Diez días. Durante ese tiempo los hombres se concentraban en el &#8220;desarrollo Interno&#8221;, en ceremonias y meditación. Mientras los adultos estaban ocupados<br />
Acumulando poder espiritual, los niños eran cuidados por los ancianos de la Tribu. Todo el trabajo que los adultos tenían que hacer se concentraba en Los otros días del mes.</p>
<p>Cuando los hombres blancos entraron en escena, &#8220;el mundo se paró de cabeza&#8221;. Las actitudes hacia la menstruación cambiaron y las muchachas fueron adoctrinadas por sacerdotes en vez de las ancianas de la tribu. En vez de enseñárseles que una vez al mes sus cuerpos se volvían sacros, se les enseñó Que se volvían inmundos. En vez de retirarse a un recinto a meditar, orar y  celebrar, se les enseñó que estaban enfermas.</p>
<p>En 1986 conocí a un maestro de las tradiciones Nativo Americanas. Me enseñó que una mujer menstruando tiene el potencial de ser más poderosa física y espiritualmente que cualquier hombre o mujer en cualquier otro momento.</p>
<p>Aquello volteó de cabeza mis condicionadas representaciones de la realidad.<br />
Yo siempre había experimentado mi menstruación como un período de debilidad y dificultad. ¿De qué podría estar hablando aquel hombre?</p>
<p>Me indicó que cavara un hoyo en la tierra y que le hablara al hoyo de mis pensamientos negativos sobre la femineidad y el sangrado. Dijo que la tierra transformaría la energía negativa que yo sostenía alrededor de mi naturaleza  femenina. Me sentí bastante tonta, pero de todos modos lo hice y me sorprendió descubrir cuántos malos sentimientos acerca del ser mujer acechaban dentro de mi mente feminista altamente educada. Este ejercicio fue doloroso pero muy eficaz.</p>
<p>Comencé a ver mi sangre con reverencia más que con miedo, disgusto o indiferencia. Para ese entonces ya no usaba tampones, así que comencé a mirar mi sangre apropiadamente cada mes, en lugar de verla en un desagradable tampón. Vi que era clara y roja, y algunas veces más oscura y con coágulos. Si en verdad liberaba mi visión, entonces podía ver que estaba llena de vida, llena de magia, llena de potencial. Comencé a sentir gozo al pensar en mi sangre, en ser mujer, al pensar que después de todo había algo extraordinariamente mágico y misterioso en habitar un cuerpo femenino.</p>
<p>El resentimiento que había sentido durante mi adolescencia por haber nacido mujer y la convicción de que los muchachos eran mejores, palidecieron y fueron reemplazados por una creciente sensación de maravilla frente a las complejidades, posibilidades y profundidades ofrecidas por el ciclo mensual.</p>
<p>Comencé a tomarme tiempo para descansar, meditar y simplemente estar conmigo durante los días de mi período. Me di cuenta de que entonces era particularmente capaz de reflexionar, y que dichas reflexiones eran de una naturaleza sin tiempo. Sentí que me estaba conectando con alguna antigua y vasta fuente de sabiduría femenina, simplemente con sentarme quieta y escuchar mientras sangraba. Tomarme ese tiempo durante mis menstruaciones creó una relación muy diferente con mi cuerpo. Mi salud mejoró y poco a poco los cólicos que había sufrido durante la mayor parte de mi vida se mitigaron, y mi período se volvió un tiempo de placer más que de dolor.</p>
<p>Estaba comenzando a quererme a mí misma verdaderamente. Por supuesto que uno no puede obligarse a hacer esto, del mismo modo que uno no &#8220;hace&#8221; que otra persona lo quiera a uno. Comenzó a suceder de manera muy gradual, y mucha gente que se atravesó en mi vida me ayudó a ver con más claridad.</p>
<p>Pero lo importante al principio fue el conocimiento de que la menstruación es una fuente de poder. Esta invaluable pieza de información, junto con el fuerte instinto que tenía acerca del poder del útero, transformaron mi profunda y en su mayor parte inconsciente falta de autorespeto.</p>
<p>Pensar en la menstruación como una fuente de poder para las mujeres iba completamente en contra de mi condicionamiento, y sin embargo sabía en mí corazón que era verdad. Me di cuenta de que había muchísima energía en la dicotomía entre lo que nos enseña nuestra cultura y mi reacción instintiva de &#8220;¡Claro que sí!&#8221; a esta sabiduría ancestral. Cuando se localizan los puntos donde la cultura se separa de una verdad natural, se habrá encontrado una llave, un pasaje hacia las enfermedades de dicha cultura. Comencé a entender que la hendidura entre la sabiduría y el poder de la menstruación que yo estaba percibiendo y las actitudes de la sociedad moderna con respecto al útero, se situaba en el corazón de la subyugación y la negación de la realidad y la experiencia femeninas.</p>
<p>Para muchas mujeres, la raíz de su infelicidad yace en la dolorosa relación con los procesos de ser mujer. Las mujeres son entrenadas para esconder a cualquier costo el hecho de que menstrúan. Las manchas de sangre en la ropa constituyen una horrible vergüenza. Nadie dice nunca: &#8220;No quiero ir a trabajar o a la fiesta porque estoy menstruando&#8221;, a menos de que se sienta enferma por ello y en ese caso por lo general dirá que tiene dolor de cabeza o un problema digestivo.</p>
<p>Cuando el útero y la menstruación son vistos únicamente como una incómoda necesidad biológica, la autoestima de las mujeres es correspondientemente baja. Nosotros somos nuestros cuerpos, y no podemos realmente amarnos en lo profundo de nuestros corazones si no amamos nuestros cuerpos sinceramente. Y no amas tu cuerpo si te sorprendes diciendo &#8220;¡Oh, no! ¡Me bajó la regla!&#8221;</p>
<p>En el siglo XIX, la menstruación era vista por los médicos como un signo más de la inferioridad y debilidad de las mujeres. Sin embargo, por lo general hay al menos un chispazo de verdad en cualquier ideología, y los médicos de la era Victoriana no estaban completamente equivocados cuando señalaban la importancia de la menstruación con respecto a la salud general de las mujeres, de la relación entre útero y psique, o de la cordura de descansar durante los períodos. Hemos tendido a rechazar todo esto porque nos recuerda el tiempo en que las vidas de las mujeres estaban más controladas por los hombres, y porque revive los viejos argumentos que mantuvieron a las mujeres atadas a la casa y sin injerencia en el mundo exterior.</p>
<p>También hemos rechazado con bastante razón la idea de que los procesos naturales de ser mujer constituyen una enfermedad. Pero decir que algo no es una enfermedad e ignorarlo por completo no necesariamente es la misma cosa. Al ignorar la menstruación como reacción a las ideas de la era Victoriana, quizás hemos perdido contacto con un persistente hilo de conciencia de su valor en la vida de las mujeres.</p>
<p>Los cambios que han tenido lugar en la vida de las mujeres durante los<br />
Últimos treinta años podrían parecer una revolución, pero en muchos casos ha sido más bien una asimilación. Las mujeres que buscan poder en un mundo masculino han tenido la tendencia de hacerlo convirtiéndose en<br />
pseudo-hombres. Y quizás inadvertidamente el feminismo ha desempeñado un papel en la supresión de la menstruación. Uno de los miedos más grandes que he encontrado en mujeres exitosas y ambiciosas cuando hablo de las ideas antiguas del poder de la menstruación, es que esto afecte de algún modo su mito de ser &#8220;tan buenas como los hombres y a veces mejores&#8221;.</p>
<p>Muchas mujeres no quieren profundizar en el tema de la menstruación, asustadas de lo que pudieran descubrir. Les parece mejor suprimir sus sentimientos con tranquilizantes, rociarse con desodorantes vaginales para disfrazar el olor de la sangre, anestesiar su dolor con químicos, y absorber su sangre con tampones de modo que no tengan que verla. Es más fácil ser una mujer exitosa un un mundo de hombres si apenas reconoces que menstrúas.</p>
<p>La tecnología de la supresión -tampones, desodorantes vaginales, calmantes<br />
Sofisticados y drogas antidepresivas- ha actuado junto con el mito de la<br />
Súpermujer para crear una actitud cultural predominante de que una mujer menstruando no es diferente de la que no menstrúa. El problema con todo esto es que simplemente no es verdad. Cualquier mujer remotamente en contacto con su cuerpo sabe que cuando está menstruando, y por lo general días antes, se siente distinta. Y éste es un hecho de la naturaleza que no puede ser negado.</p>
<p>Uno de los aspectos de la menstruación que ahora amo y aprecio es la predecible imposibilidad de predecirla. Una nunca sabe cuándo vendrá exactamente y algunas veces te toma completamente por sorpresa. Y no sólo no toma en cuenta los horarios sino que además es un lío. Tratamos tanto de ordenar y hacer sanitaria la vida moderna que corremos el riesgo de que no quede vida en nosotros. Las menstruaciones nos salvan de ese destino -son un aspecto salvaje y primitivo, crudo e instintivo, sangriento y eterno de lo Femenino- y ninguna cantidad de &#8220;civilización&#8221; cambiará eso.</p>
<p>Mi período es un acontecimiento mensual en mi vida que tengo en común con todas las mujeres que han vivido. Las mujeres que vivían en cuevas hace 20,000 años, las sacerdotisas en las pirámides del antiguo Egipto, las videntes de los templos de Sumeria: todas ellas sangraban con la Luna. La primera mujer que produjo el fuego pudo haber estado menstruando en esa ocasión. Eso es algo en qué pensar. Si la menstruación es un tiempo altamente creativo para las mujeres en el aspecto psíquico y espiritual, quién sabe cuántos regalos habrá recibido la humanidad de las mujeres durante sus períodos.</p>
<p>El valor que asignamos a la menstruación tiene correlación directa con el valor que nos asignamos como mujeres. Y esto afecta a los hombres también.<br />
Pensamos que los sexos están separados, y de algún modo así es. Pero por otro lado, todos somos parte de la misma gran sopa humana, y el modo en que las mujeres se ven a sí mismas y son vistas afecta también a los hombres.</p>
<p>Tal pareciera en la superficie que los hombres han tenido la ventaja durante los pasados varios miles de años, pero eso es verdad sólo desde cierta perspectiva. Tanto hombres como mujeres han sacado provecho y han sufrido por los desequilibrios de la sociedad patriarcal. También los hombres han sido separados de sus cuerpos y de sus sentimientos, y del placer y curación que son posibles cuando se dan relaciones basadas en la cooperación más que en la jerarquía y la dominación.</p>
<p>Imagina un mundo en el que hombres y mujeres trabajen juntos para desarrollar el sentido de paz interna que se produce al sentarse quieto un par de días al mes; un mundo en el que los hombres apoyen a las mujeres para que pasen algunos días en calma y silencio; un mundo en el que la sangre menstrual sea otra vez un fluido mágico con el poder de nutrir la vida nueva; un mundo en el que la menstruación sea entendida como el Sabbat de las mujeres: un espacio natural dentro de un ciclo lunar para el retiro, la introversión y el trabajo interno; un mundo del cual las mujeres emerjan como la misma luna nueva, renovadas y mudadas de la vieja piel.</p>
<p>Hace algunos años tuve la oportunidad de pasar largas temporadas sola en un lugar hermosos en las Sierras a orillas del Lago Tahoe, un lugar vasto y azul sagrado para los indios. Comencé a retirarme por completo cuando tenía mi período, quedándome quiera y sola, sentada en la tierra bajo el sol, con lagartijas y grajos azules como compañía, con el viento y la luna y el sol, las ondas y los colores de la superficie del lago guiándome y entreteniéndome. Viajaba dentro de mi psique y me encontraba repentinamente llorando por algo olvidado hace mucho, algún suceso de mi niñez o adolescencia.</p>
<p>Mi período se volvió un tiempo en el que era particularmente capaz de abrirme al material psicológico y a soltar emociones. Noté que después de los primeros días de sangrado me quedaba muy quieta y callada durante aproximadamente un día, y aparentemente no sucedía nada &#8211; un espacio vacío después del llanto y los recuerdos. Luego, conforme mi período terminaba, había varias horas de claridad en las que era particularmente creativa y abierta a información acerca del futuro, por lo general del mes siguiente, pero a veces más adelante aún.</p>
<p>Este patrón continúa, aunque usualmente es menos intenso hoy en día. Gran parte de los embrollos psicológicos que guardaba profundamente han sido soltados, probablemente tanto como mi psique quiere hacerse cargo en esta etapa de mi vida. Ahora me siento más actualizada conmigo misma, así que hay menos cosas que soltar, por lo general son simplemente cosas a las que me he aferrado durante el último mes. Todavía lucho con el tiempo vacío y a menudo comienzo a hacer cosas, imaginando que no está sucediendo nada internamente, sintiendo que sería mejor regresar a mis actividades en el mundo externo.</p>
<p>Con frecuencia esto tiene repercusiones y encuentro que logro muy poco y gasto mucha energía. Es difícil sentarse quieta cuando no surge nada en qué trabajar, me es difícil honrar ese vacío aunque sé que precede a la creatividad, la inspiración y la percepción interna. Todo es parte del proceso, pero se trata de una parte sin dramatismo y aún tengo la tendencia de tratarlo sin miramientos.</p>
<p>No suelo practicar la meditación todos los días. Prefiero ajustar mi tiempo de contemplación a mis propios impulsos. Cuando tengo mi período, a menudo entro en un espacio callado, solitario y meditativo durante tres o cuatro días, y luego mucho menos frecuentemente el resto del mes. Siento esto como un ritmo muy natural para mí, y es por eso que considero el tiempo de sangrado como el Sabbat de las mujeres.</p>
<p>Sangrar en la tierra</p>
<p>Tradicionalmente, las mujeres Nativo Americanas acudían al recinto de la Luna mientras menstruaban y sangraban sobre musgo, sentadas en la tierra. Consideran que la relación entre las mujeres y la tierra es de suma importancia, y dicha relación es nutrida mediante sangrar en la tierra.<br />
Cuando las mujeres hacen esto tienen una conexión celular directa con la Tierra, lo cual las ayuda a centrarse y a &#8220;hacer tierra&#8221;.</p>
<p>La primera vez que escuché la idea de sangrar en la tierra de una amiga mía, pensé que sonaba un poco tonto, un poco pretencioso. Pero comencé a hacerlo tentativamente, y empecé a sentir un vestigio de conexión con algo muy antiguo. Uno de los problemas que tuve fue averiguar cómo hacerlo. Las mujeres nativo americanas solían sentarse sobre musgo en la Casa de la Luna.</p>
<p>¿Dónde se suponía que debía sentarme a sangrar? Aún si encontraba un buen pedazo de tierra donde sentarme, no quería quedarme ahí todo el tiempo.<br />
Entonces comencé a usar almohadillas de tela para absorber mi sangre, las que remojaba en agua antes de lavarlas. Me di cuenta de que podía verter el agua de remojo en la tierra, así que eso es lo que hago ahora. El agua es de un hermoso color rojo, y la vierto en la tierra alrededor de las plantas.<br />
Este acto me llena con un sentimiento de conexión, de propiedad, de estar en paz con algo que a menudo es hecho a un lado en la vida moderna. Actos simples de valor, sabiduría simple.</p>
<p>Es como cortar leña, arrullar a un bebé, hornear pan o beber de un riachuelo silvestre. Es uno de esos actos de ser un ser humano que está fuera del tiempo, que tiene un valor eterno, parte de estos continuos giros de vida y muerte. Las células que mueren en mi cuerpo y que son transportadas en la sangre menstrual, son alimento para la tierra. Lo que muere da a luz. Lo que muere alimenta a quienes viven y habrán de vivir.</p>
<p>Si ignoro mi sangre me distancio de este conocimiento. Temo a mi sangre y me desagrada, pues si desconozco que también es alimento, que también es un regalo que yo porto, entonces la veo como mera pérdida. Un desperdicio de sangre, un desperdicio de tiempo, un bebé que no fue concebido. Ya sea que desee un embarazo o no, mi sangre es siempre un regalo. Y es un regalo en el sentido literal, así como un regalo psíquico para mí misma. Es un regalo de mi cuerpo a la tierra: la madre que me ha alimentado y nutrido cada día de mi vida.</p>
<p>©  Lara Owen<br />
Bibliografía:<br />
&#8220;Daughters of Copper Woman&#8221;, Anne Cameron, Press Gang 1981<br />
&#8220;Blood Magic&#8221;, Buckley &amp; Gottlieb eds., University of California 1988<br />
&#8220;The Once &amp; Future Goddess&#8221;, Elinor Gadon, Harper &amp; Row 1989<br />
&#8220;The Woman&#8217;s Encyclopedia of Myths &amp; Secrets&#8221;, Barbara Walker, Harper &amp; Row, 1983.</p>
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		<title>Germán y mi madre (I)</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 01:32:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mafer  Gotthelf</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad y Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-1454" title="c2_german" src="http://siriusfem.com/blogsirius/wp-content/uploads/2010/07/c2_german.jpg" alt="c2 german Germán y mi madre (I)" width="301" height="301" />Germán quedó de llegar en media hora, tiempo justo para bañarme y vestirme. Estaba a punto de subir al ático a ver mis compritas cuando lo escuché jugando con Margot, así que bajé.</p>
<p>G: ¿Con quién comiste? hay dos de todo, ¿Vino Carlota o alguna de las tías?<br />
Yo pongo cara de travesura, sonrío y le digo: no, adivina…<br />
G: Mmmm&#8230; ¿Ella o él?<br />
MF: Él<br />
G: ¿Joven o viejo?<br />
MF: Joven<br />
G: ¿Guapo?<br />
MF: Mmm, sí&#8230;<br />
G: No, yo no he estado aquí para comer&#8230; mmm&#8230; ¿Alguno de tus primos?<br />
MF: Nop…<br />
G: Mmm… Que yo recuerde no te has puesto en contacto con ningún viejo amigo desde que regresaste&#8230; ¿Alguien nuevo? No, no le hubieras permitido la entrada hasta acá…<br />
MF: Mira que me conoces&#8230;<br />
G: Mejor que a mí mismo, darling… mmm… ¿Quién? ¿Quién?&#8230;<br />
MF: Piensa, piensa&#8230;<br />
G: No sería Oscar, ¿no?<br />
MF: No, cómo crees, espero que siga en Brasil, que le esté yendo muy bien, que se haya casado, tenga hijitos y sea muy, pero muy feliz&#8230;<br />
G: Linda, no sé, no sé, otro que se me viene a la mente es&#8230; Diego y que yo sepa no hemos tenido noticias de él, ni de su vida desde que le regresaste el anillo de compromiso, hace como una década. Además si no le he dicho yo cómo localizarte, no se me ocurre cómo podría dar contigo… Mmmm, ¿Quién más podría ser…?</p>
<p>Al instante descubre que tengo una sonrisa de oreja a oreja y pone cara de asombro…</p>
<p>G: ¡Nooooo!, Cuéntamelo ¡¡¡¡TODO!!!!,¿Por qué no me enteré antes?, quiero detalles&#8230; Bueno, primero dime: ¿Estás bien?, ¿Cómo te sientes?, anda quita esa cara y empieza a narrar…</p>
<p>MF: Primero necesito que me hagas un paro con mi mamá&#8230;<br />
G: Qué emoción hasta parece que somos adolescentes de nuevo.<br />
Dice riendo.</p>
<p>MF: Bueno, tú no has dejado de serlo del todo ¿¿¿he!!! ¡Ja!, Ella piensa que el que ha estado hoy conmigo has sido tú, así que nos ha invitado a cenar y ella te quiere contar su versión sobre el encuentro que tuvimos ayer por la noche con Diego afuera del café donde va con sus amigas los jueves, ¿Te cuento ahora o prefieres su versión primero?</p>
<p>G: Ja, ja, ja, no sé, porque la versión de Carlota debe ser bastante divertida y seguro me dará más detalles que tú, tienes suerte de que mi agenda para hoy esté vacía después de que haga una llamada…<br />
Me ve y dice: sube por un suéter que empieza a refrescar, vamos por un café, llámale a Carlota y pregúntale que qué le llevamos para cenar, pero apúrate mujer que se hace tarde y no es que sea chismoso, pero tengo mucho que escuchar hoy.</p>
<p><a href="http://siriusfem.com/2010/08/german-y-mi-madre-ii/">&#8230; continuará.</a></p>
<img src="http://siriusfem.com/blogsirius/?ak_action=api_record_view&id=1403&type=feed" alt=" Germán y mi madre (I)"  title="Germán y mi madre (I)" />]]></content:encoded>
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