Todo mundo piensa en cómo cambiar a la humanidad, pero nadie piensa en cómo cambiarse a sí mismo.
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Siempre tuve la idea de que algún día iba a ser mamá y en algún momento de mi vida me hice el planteamiento de que esto sería antes de los 35. Poco a poco, esta posibilidad se fue desvaneciendo ante presencia de actividades nuevas, viajes, el gusto por un espacio propio, y otro factor de gran importancia: la falta de una relación estable y de la posibilidad de tener un hijo con alguna pareja, pero sin matrimonio o sin vivir juntos.
El tiempo siguió su curso y al ver que literalmente “nada de nada”, me convencí de que la cigüeña y yo teníamos pacto bilateral de no agresión.
Así pues, tras haber pasado por ciertas dificultades laborales y haber estado bastante estresada, no llegó mi periodo menstrual en la fecha que debía. En un inicio no le di demasiada importancia ya que consideré que era una consecuencia lógica de mi cuerpo ante los problemas a los que recientemente me había enfrentado; sin embargo, al ver que esta ausencia se prolongaba, comencé a hacer cuentas y generar ideas en mi cabecita que no comprendía lo que ocurría, pues para tratarse de un desajuste hormonal, 8 días ya eran muchos. Ante esto, en la tarde del 14 de diciembre del 2007, mientras me arreglaba para asistir a la fiesta de cumpleaños de mi mejor amiga, decidí hacerme una prueba de embarazo. El resultado: “positivo”, la cigüeña había roto el pacto.
Cuando vi que el dispositivo de la prueba marcaba dos rayitas rosas, sentí cómo mi corazón se aceleraba sin parar, las manos se me adormecían y una sensación de entre miedo y emoción se clavó en mi estómago y poco a poco recorrió todo mi ser.
De repente, así, sin más ni más y cuando menos lo esperaba, la maternidad se hizo presente en mi vida sin avisar. Ahí estaba yo parada en la puerta del baño de mi casa, con la cara llena de lágrimas y los sentimientos encontrados, embarazada a mis 38 años y sin pareja.
Mi ovulito se había dejado convencer por los encantos de un seductor esperma y decidió que mi vida iba a cambiar para siempre, empezando desde el momento en que vi en una pantalla, en vivo y a todo color, al pequeño huevito que estaba creciendo en mi vientre, al amor de mi vida: Valentina.
Debo decir que fui muy afortunada porque tuve un embarazo maravilloso, pese a que otras amigas, más jóvenes que yo, me habían dicho que si las náuseas, que si te hinchas, que si te duermes en la oficina, y así, un sinfín de síntomas que por fortuna no padecí.
Afortunadamente el no contar con el apoyo del papá biológico de Valentina tampoco fue un factor que me tuviera deprimida todo el tiempo o no me permitiera haber disfrutado de mi embarazo, por el contrario, me hizo más fuerte y me permitió tener una mayor conexión con el chicharito que día a día me crecía en la panza.
Y por supuesto, la presencia de mi familia y de mis amigas, que también son mi familia, hicieron de mi espera y de la llegada de mi hija, los momentos más significativos en mi vida.
¿Que si ha sido fácil y todo miel sobre hojuelas? No, pero la convicción de ser y sentirme joven, y de pensar como tal, ha sido parte fundamental en mi proceso de ser mamá a los 40, pues como dicen las nuevas propuestas publicitarias “Los 40’s son los nuevos 30’s”.
Y lo creo en verdad, pues ahora me siento con mayor capacidad emocional, intelectual y económica para poder ser mamá que cuando tenía treinta y tantos. Disfruté con tanta intensidad lo que hice previamente y me divertí tanto, que ahora mi idea de diversión se enfoca en ver a Valentina recorrer la bajadita del estacionamiento de mi casa en su cochecito y escuchar que me grita: “corre, corre”, para que vaya tras ella.
Las prioridades cambian y uno va dejando de lado el glamour de las salidas nocturnas a los bares con las amigas, por las desmañadas sabatinas para ir a las fiestas infantiles; pero todo tiene su recompensa, como el abrazo de koala y los besos antes de dormir; aunque una cosa no está peleada con la otra.
Sé que tal vez empecé tarde de acuerdo con mi reloj biológico, así como sé que el camino que me espera no es fácil, que las fuerzas tal vez me falten y que la paciencia deberá ser mi eterna compañera, pero si se tiene el deseo de ser, de vivir la experiencia y de dejar algo de ti en tu pequeña Valentina ¿quién determina cuándo es demasiado tarde para ser mamá?
A algunas personas le llega el tiempo después que a otras; tan sencillo como que somos seres totalmente distintos. Lo importante creo, es que en el momento que nos llega, estar dispuestos a dar lo mejor por ese ser que será formado por nosotros.
La edad, creo tiene ventajas y desventajas pero que dependen de cada persona, yo no me imaginó de padre a los 25 años como muchos de mis amigos, ya que no era responsable a esa edad ni de mi mismo…
Buen articulo Larisa, y el reto de ser madre soltera es difícil pero se que para la mayoría de las mujeres que son madres solteras, no es imposible.
La persona que llega a nuestras vidas es la persona correcta; Lo que sucede es la unica cosa que podìa haber sucedido.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes ni despues; cuando estamos preparados para que algo empiece en nuestras vidas, es allì cuando comenzarà, todo sirve para nuestra evoluciòn y aprendizaje, si llego es por que estabas preparada.
Asì que vive bien , ama con todo tu ser y se inmensamente feliz!!!!!
P.D. Recuerda que soy tù fan!!! KSS, BG HG 2 VLNTNA, Diviertanse, me hubiera encantado estar en su fiesta..
HOLA LARISA
AL LEER ESAS LÍNEAS MUY TAN TUYAS, SENTÍ ESE ORGULLO DE SABER QUE ESTAS AHÍ CON TU JUVENTUD, TUS ORÍGENES, TUS OBJETIVOS VITALES QUE TE HAN HECHO UNA FIEL REPRESENTANTE DE UNA NUEVA Y PUJANTE GENERACIÓN, AHORA HAS MARCADO NUEVAS TENDENCIAS EN TU VIDA, EN PARTE POR ESE AGRESIVO CARACTER ANTE TANTOS PROBLEMAS QUE SE HAN PRESENTADO, PERO NO SÓLO HA SIDO POR ESO, HA SIDO POR UNA CUESTIÓN DE ESTILO, TU FORMA DE LLEVAR TUS AÑOS, EL CABELLO Y TU MANERA DE HACER TU VIDA A DIFERENCIA DE GENERACIONES ANTERIORES A LAS TUYAS, ES POR ESO QUE TE COMENTÉ QUE CUANDO NACISTE FUE ALGO MARAVILLOSO PERO AL NACER VALENTINA FUE UN MILAGRO. MIENTRAS QUE A LOS OJOS DE LOS DEMÁS TODOS LOS CAMINOS SON IGUALES, TU SUPISTE DONDE TERMINA EL TUYO CON LA PRESENCIA DE ESA HIJA QUE TE HIZO MADRE A LOS CUARENTA Y ESO ES LO QUE VALE. VAYA MI CARIÑO Y ADMIRACION POR TI. RAYMUNDO
Güevil, para mí ha sido de gran aprendizaje compartir contigo esta etapa de tu vida y a la hermosa Valentina… =)
Gracias por darnos este pedacito de tu historia.
Hermosa texto…Preciosa Valentina!!! Felicidades…
Excepcional, me encanta definitivamente el 80% de todo lo que se hace debe ser corazón y el resto mente y tú eres así una mujer con mucho corazón por eso llegó Valentina a iluminar tu vida. Me encantó tu pregunta: Quién determina cuando es demasiado tarde para… El Límite De Uno Es El Cielo. FELICIDADES!
Creo firmemente que el Creador nos tiene destinados para algo o para alguien y cuando no nos resistimos a ese destino encontramos la realización personal. Mi admiración a las mujeres valientes como Larisa que encuentra en ese gran amor que es Valentina la fuerza y el entusiasmo para el vivir de cada día. Gracias por compartir tu alegría.
Felicidades para las dos!!
Hola Larisa, Gracias por compartir esa gran alegria de tu Vida Valentina, me encanto, me hiciste recordar parte de mi pequeña Gran Ximena.
ABRAZOS