Por: Raúl Mejía (1)
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Hombres buenos y maravillosos

c6 hombrebueno Hombres buenos y maravillosos¿Dónde si no en la tele?

Los artistas (cantantes, actores y fauna parecida) junto con los deportistas, son los seres más chistosos de la vida cotidiana. Paso a explicar el asunto.

Cuando alguien decide meterse a tablajero no podrá decir que le deprimen los chillidos de los puercos cuando los está matando. Si sale gimoteando que no puede poner oídos de carnicero a los chillidos de los marranos, la cosa está mal. Muy mal. Si un futbolista sale de nena quejándose de las patadas que le acomodan cuando el árbitro no ve las acciones… la cosa está mal.

Cuando Jared Borgetti se va con sus amiguitos a un antro, se liga a una chava, le toman fotos y luego asume la actitud de los artistas mezclada con la de los deportistas mediáticos arrepentidos… la cosa es patética. ¿Pos qué esperabas, chamaco? Leer sus sentidos arrepentimientos en TV Notas es de lo más… mmh… ¿cómo decirlo? ¿Simpático? ¿Triste? No. Es ridículo.

¿Qué pasa por la cabeza de estos sujetos y sujetas siempre listos a ventilar sus problemas íntimos para regocijo del respetable público?  Pocos artistas y deportistas conozco capaces de llevar una profesión sujeta al escrutinio de miles de personas y al mismo tiempo mantener a buen recaudo su vida familiar. Un cantante que permite difundir sus problemas de pareja ¿es un hombre maravilloso? La esposa de Borgetti ¿se siente satisfecha y lista a perdonar a su marido cuando éste utilizó una revista para decirle que está bien arrepentido, que la ama y que por favor le dé un chance a la relación?

Suele ocurrir con las artistas. Una actriz conoce a un mequetrefe, la pasea, la trata bien… y a las dos semanas lo anuncia a las revistas del corazón: “Es un hombre maravilloso, respeta mi carrera, por fortuna está alejado del medio artístico y eso me hace amarlo más. Me ha devuelto la fe en el amor y aprendí a perdonar a mi anterior marido”. Wow.  Al medio año pasa lo normal: es un mequetrefe (y ella una mequetrefa). Cuando vi  las fotos de Borgetti con una chava me dio pena ajena. Cuando vi su cara compungida, sirviéndose unos frijoles en el hotel, solito, desolado e implorando perdón por ser tan normal, me dio risa. Pobre tipo. ¡Ventilar su vida en una revistilla de a peso!

El colmo de la frivolidad, el mal gusto, la vulgaridad y el ansia de ser parte del show, lo escenificó una mujer conocida como La Chiva. Famosilla por salir en un programa de tele, estar bien buena y ser muy pendeja (o sea, lo esencial para triunfar en el negocio del “showbisnes” y en “sociedad”). Esta mujercita ya había sido echada al olvido piadoso por Televisa. Luego de sus minutos de fama, de rolarla en antros con amigos bien buena onda, ser asidua del hoy famoso Bar Bar donde le dieron un balazo a Cabañas, se fue a su natal Mérida. Muchas cosas feas experimentó esta grácil damita, ya saben: decepciones amorosas, laborales, peticiones indecorosas aceptadas sin muchos réditos a cambio y, en fin, todo lo normal en esta vida le pasó a la Chivita. Incluso la roló con un gañán de billete (de manera informal, ya saben; nada serio) quien es presunto responsable del balazo al futbolista. En medio año, el JJ la paseó, la trató bien y la embarazó… luego, claro, desapareció. La Chivis se fue a Mérida en donde (por supuesto) encontró a un hombre maravilloso que la comprendió, le devolvió la fe en el amor y todas esas macanas.

Pero la Chiva se aburría. Su hombre bueno era eso: bueno. Ninguna relación con la adrenalina secretada al lado del mequetrefe JJ… fue cuando ocurrió el milagro: el tipo que intentó asesinar a Cabañas… era el padre de su hija. La Chiva pensó “ya era hora… esto no podía seguir así” y anunció a la nación en pleno, con mucha pena, claro, que ese sujeto miserable, delincuente y asesino (a todo hay que anteponerle el vocablo “presunto”) era el padre de su hija. ¿Cómo la ven?

En un acto de valentía, para apoyar a las autoridades y volver a salir en la tele, las revistas y los noticieros, la Chivilla se pasó por el arco del triunfo a su hija, familia, amigos y a ella misma. ¡Todo por salir en la tele otra vez! En esta sublime estupidez contó con el apoyo de un hombre bueno y maravilloso, quien pudo decirle: “Sí mi amor, cuenta todo a México. Diles que un delincuente, con quien la rolaste de manera informal, es el padre de tu hija y que yo, aunque creí ser un papá para ella, es mejor lo sepa: el verdadero  autor de sus días es un pelafustán. Constará en los medios de comunicación, mi amor: anda y ve”.

Y la Chivilla la roló, de manera formal, por procuradurías y canales de tele poniéndole en la mother a su hija. ¿Se imaginan a esa niña cuando le recuerden que su papá (el verdadero, no el “hombre maravilloso”) es un delincuente?

Lo que hay qué ver.

Ayer me fui a cortar el pelo. Frente a mí estaba la revista Proceso, un Letras Libres y TV Notas. Por supuesto que agarré TV Notas (¿quién tomaría esas aburridas e intelectualizadas revistas? Es más: ¿qué hacían en una peluquería?). Abrí sus páginas y vi al buen Jared Borguetti chillón, atribulado y pidiendo perdón de la manera más patética posible: en una revista de chismes. Tal vez la misma que lo captó con una amiga en un antro. ¿Pensó en su esposa, sus hijos, su familia? No creo. A los artistas, los políticos y  los futbolistas no se les da la sinapsis.

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