Por: Natalia Carrillo Perea (6)
Vota
185 visitas

El climaterio y la vida sexual del adulto mayor

c3 sexual3edad El climaterio y la vida sexual del adulto mayorEl climaterio es un proceso natural, es un periodo de transición similar al de la pubertad, es una situación fisiológica y no una enfermedad como se considera erróneamente; le sucede o le sucederá a todas las mujeres entre los 45 y los 55 años de edad. Consiste en el cese de la menstruación y por lo tanto implica el cese de la etapa reproductiva. Clínicamente se considera su existencia cuando desaparece la menstruación durante 12 meses seguidos, y no se manifiesta de un día para otro, sino que es un ciclo que dura cerca de 20 años y que se caracteriza, independientemente de los aspectos reproductivos, por una marcada disminución en la producción de estrógenos.

A principios del siglo XX la menopausia se presentaba entre los 40 y los 50 años de edad y el promedio de vida era de 50 años, por lo que este era un suceso que ocurría al final de la vida de una mujer y de ahí que aún en la actualidad se asocie a la menopausia con la declinación y con la muerte. Pero actualmente el promedio de vida de las mujeres es de 76 años y la mayoría llegan a la menopausia entre los 45 y los 55 años de edad, por lo que después de este suceso a las mujeres aún les queda por vivir un tercio o más de su vida.

El funcionamiento sexual de la mujer durante los años de la menopausia es muy variable dependiendo de su estado emocional, de su estado físico y de su relación de pareja. El efecto de la disminución de estrógenos puede influir de diferente manera en cada mujer ya que mientras algunas experimentan una disminución en el deseo sexual, muchas otras en cambio tienen un aumento de la libido. Esto puede depender de muchos factores que inciden en este periodo como los cambios fisiológicos, las oportunidades sexuales, la disminución del riesgo de embarazo y de las inhibiciones.

Según los estudios de Kinsey, Masters y Johnson, el deseo sexual de la mujer no disminuye sino hasta los 60 años de edad o más, después de lo cual su declinación es muy lenta siempre y cuando continúe sexualmente activa.

En ella, después de los 65 años de edad fisiológicamente sí existe una disminución de la lubricación vaginal y las contracciones clónicas de la plataforma pélvica durante el orgasmo son menos vigorosas y frecuentes. Los cambios tróficos del cuerpo relacionados con la edad, sobre todo los que afectan a los genitales, son más frecuentes en las mujeres que en los hombres y se deben a una disminución brusca de los estrógenos y de la progesterona después de la menopausia. Paradójicamente, estos cambios físicos relativamente serios se traducen en cambios relativamente mínimos de los aspectos libidinales de la sexualidad femenina.

Pero ¿qué factores pueden influir para que esta transición sea placentera y se convierta en una experiencia enriquecedora? El primer punto importante es la información científica veraz, desmitificada, sin mitos, prejuicios ni tabúes, ya que la menopausia es una etapa biológica natural en la que el desconocimiento es la norma y se acompaña de una serie de mitos y de falsas creencias. Estar informados ayuda a conocer nuestro cuerpo y los cambios biológicos que van a ocurrir, lo cual a su vez ayudará a evaluar los factores de riesgo y a tomar las medidas preventivas para transitar esos años con bienestar y salud.

El segundo punto importante es entender que la menopausia es un momento de cambio, y que cambiar significa ajustar la situación actual a nuestras necesidades presentes y a las prioridades elegidas.

En la mujer el aprendizaje es muy importante en su sexualidad, mientras que en el hombre este tiene una importancia relativamente menor. El auge de la sexualidad que se da en las mujeres de mediana edad que tienen una relación sexual venturosa y sólida, tiene que ver con toda una serie de experiencias sexuales repetidas. Estas aumentan su capacidad gratificante a medida que las técnicas sexuales se acomodan a las necesidades específicas de las mujeres, así como también a la disminución gradual de las inhibiciones y de la inseguridad.

Masters y Johnson describen seis factores responsables de la pérdida de la potencia sexual en los adultos maduros:

1)    Monotonía de una relación sexual sin alicientes, que se traduce en un aburrimiento con el cónyuge o fatiga psicológica.
2)    Preocupación por la carrera o por los logros económicos.
3)    Fatiga física, mental o ambas.
4)    Exceso en el comer o en el beber.
5)    Debilidad física, mental o ambas en cualquiera de los cónyuges.
6)    Temor al fracaso asociado o resultante de algunas de las categorías ya mencionadas.

El temor a la incompetencia eréctil es especialmente devastador para la potencia sexual de un hombre. Masters y Johnson señalan que, una vez impotentes y bajo cualquier circunstancia, muchos hombres se retiran voluntariamente de toda actividad sexual en lugar de enfrentarse a esta experiencia destructiva del ego, consistente en el fracaso repetido en el acto sexual.

El creciente desinterés por el sexo que generalmente va apareciendo después de largas relaciones maritales, generalmente se debe a que:

1)    Los cónyuges se vuelven cada vez menos atractivos sexualmente entre ellos.
2)    Disminuye la actividad en todos los niveles de vida, y a veces sólo hay una comunicación superficial y somera.
3)    Cuando los cónyuges han agotado los pocos recursos aceptables de la exploración sexual que tenían, aparece la monotonía.
4)    La aparición de una relación extramarital como causa, no como efecto.
5)    Una disminución en el apetito sexual, especialmente en el hombre, relacionada con efectos psicológicos o funcionales (enfermedad o debilitamiento).
6)    Una disminución en la autoestima cuando se es mayor de edad, al autopercibirse menos atractivo físicamente en comparación a cuando se era joven.
7)    Trastornos en las relaciones ante situaciones interpersonales como un retiro forzado temprano, algún conflicto intenso con un hijo, problemas económicos, etc.
8)    Un desajuste matrimonial.
9)    Trastornos en la función sexual o del sistema sexual.
10)    Presencia de enfermedades orgánicas como trastornos endócrinos, tumores encefálicos, etc., o de acciones depresivas por el consumo de ciertas substancias como narcóticos, alcohol, etc.

Obviamente, muchos de estos problemas pueden ser eliminados o cuando menos disminuidos a través de medidas psicológicas y/o médicas apropiadas, o mediante el descubrimiento de la problemática realizado en comunicación abierta con la pareja. Una pareja puede aprender a rechazar las barreras hacia una relación íntima que evitaría el tedio, el aburrimiento y la monotonía. Conforme se envejece, se puede cosechar la recompensa de gozar con libertad, plenitud y en forma recíproca el calor, el amor y la comprensión sembrados previamente.

Además del coito, el apetito sexual puede encontrar su expresión en la intimidad continua, en el amor y en la armonía, en un permanente interés cultural e intelectual, en el erotismo o en algún romance en la vida. De hecho, la estimulación sexual a través de las caricias, masajes y ejercicios de sensibilización de los sentidos puede llegar a ser extraordinariamente placentera para las personas mayores, incluso si el coito no se realiza.

El llamado “ancianismo” y otros estereotipos culturales vejatorios se oponen a la verdadera normalidad de las sensaciones y aptitudes sexuales durante la tercera edad, pero no existe razón alguna que justifique que las personas añosas renuncien al inviolable derecho del ejercicio de su sexualidad.

La clave para vivir esta etapa con plenitud es informarse verazmente, prevenir, aceptar los cambios y crecer con ellos.

Articulos Similares:

Guardado en: Destacados, Pareja, Sexualidad y Pareja Tags: ,

2 han comentado

Responder