El hombre no teje la trama de la vida, no es más que una de sus hebras. Todo lo que le hace a la trama, se lo hace a sí mismo.
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Una bella ancianidad es, ordinariamente,
la recompensa de una bella vida.
Pitágoras de Samos
Hoy el mundo globalizado que habitamos envejece exponencialmente. Las estadísticas previenen para el 2020, más de 700 millones de habitantes mayores de 60 años, quienes habitarán los países en vías de desarrollo. A su vez argumentan se presentarán problemas relacionados con alimentación y vivienda.
Así, de forma paralela, el incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles como depresión, diabetes, padecimientos cardiovasculares, cáncer, traumatismos, estos últimos, la causa más importante de mortalidad, está siendo significativa; estos padecimientos están reemplazando a las enfermedades infecciosas y perinatales. Esta situación requiere de un cambio de hábitos para alcanzar una vejez plena, el estado de salud depende de muchos factores, además de la dieta, cada individuo nos desenvolvemos en entornos diferentes con hábitos distintos. Sin embargo a pesar de este dramático pronóstico, depende de nosotros estar fuertes y sanos al llegar a la senectud.
Durante la senectud:
1. Se presentan menores necesidades energéticas.
2. Requerimos de un incremento de nutrientes como calcio, vitamina D, vitamina B6 y proteínas.
3. Es indispensable la exposición a la luz solar, ésta resulta generalmente insuficiente y la síntesis de vitamina D disminuye en personas mayores.
4. Suele existir dificultad con la absorción de vitamina B-12 a partir de los alimentos, por tanto deben usarse alimentos enriquecidos en esta vitamina.
5. Comienzan a perderse piezas bucales, presentan intolerancia a la lactosa y problemas de osteoporosis, entre otros factores. Por todo ello se recomienda consumir 5 colaciones de comida además de tomar leche de arroz o soya.
En tanto se recomienda cambiar de hábitos, como el adquirir una dieta vegana.
Algunos hechos benéficos de la dieta vegetariana estricta son:
-Menores tasas de enfermedades cardiacas, esto en parte por el consumo de menores niveles de colesterol.
-Consumo de entre un 50% y un 100% más de fibra que los no vegetarianos. La fibra soluble podría disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular por el hecho de reducir los niveles de colesterol sanguíneo.
-Mayor ingesta de vitaminas antioxidantes C y E, las cuales logran reducir la oxidación del colesterol LDL.
-Además de tener menores cifras de presión sanguínea en general, los vegetarianos tienen unas tasas menores de hipertensión que quienes comen carne.
-Las dietas vegetarianas pueden cumplir las guías para el tratamiento de la diabetes, algunas investigaciones sugieren que las dietas con más contenido en alimentos vegetales reducen el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
Sin duda cada individuo podemos elegir qué tipo de vejez queremos a través de nuestras acciones diarias.
World Helth Organization, Informe sobre la salud en el mundo 2008 La atención primaria de salud: Más necesaria que nunca, http://www.who.int/whr/es/index.html