Por: Natalia Carrillo Perea (6)
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Prejuicios sexuales de los mexicanos: segunda parte

c3 prejuicios1 Prejuicios sexuales de los mexicanos: segunda parteLa edición pasada comenzamos a hablar sobre los prejuicios sexuales más comunes en nuestro país. Decíamos que “son opiniones formadas en desconocimiento, nacen en la ignorancia. La mayoría de las veces desconocemos que somos portadores de miles de ellos, nos creemos conocedores y no nos cuestionamos nuestra educación o lo peor, nuestros “principios”, muchos prejuicios están justamente anclados en estos.”

Ahora continuamos con los que dejamos pendientes. Veamos:

El pene es el único causante de placer: Uno de los mayores prejuicios de una sociedad como esta es que el centro del placer sexual se encuentra en el pene y por consiguiente en la penetración; esto es falso ya que el placer sexual se puede y se vive de diferentes maneras, se siente a través de los besos, de las caricias, de las palabras. La imaginación y la creatividad son mucho más importantes cuando se busca vivir una sexualidad plena.

La eyaculación precoz: la primer verdad acerca de la ésta es que es definida subjetivamente, a menos que la eyaculación venga a los pocos segundos del comienzo de la erección, muchas veces se cree tener esta disfunción sólo porque creemos erróneamente que la erección dura poco y esto porque nuestra pareja tarda más en alcanzar el orgasmo. Esta condición debe ser diagnosticada por un profesional de la salud, llámese urólogo, sexólogo o psicólogo. 

Un prejuicio que afecta mucho a los hombres y uno de los más comunes es el que dice que ellos viven pensando en sexo, que siempre están listos y que siempre quieren tener sexo; en unos segundos y a la vista del objeto del deseo están listos, con ganas y con energía para empezar un acto sexual. Esto es completamente falso, un hombre como cualquier ser humano tiene necesidades. Muchas veces la imagen que tenemos de su necesidad constante de sexo es algo creado por ellos mismos para sentir que encajan, que son suficientemente “hombres”, para relacionarse adecuadamente con sus amigos y en la sociedad.

Las mujeres no sienten placer sexual a menos que estén enamoradas: este prejuicio acusa a la mujer de no ser un ser humano con un cuerpo lleno de terminaciones nerviosas; sigue con la premisa de que no sienten a menos de que estén conectadas con su pareja. Esto sí es verdad en algunas mujeres mas no en todas, así como también hay hombres que requieren sentir algo por alguien para interesarse en vivir un encuentro sexual.

Es necesario ser bueno en la cama: creemos que mientras más movimientos, más caricias y más formas de besar sepamos, seremos mejores en los juegos sexuales. La realidad es que cada quien es responsable de sus propios orgasmos, debemos aprender a conocer nuestros cuerpos, aprender a conocer qué nos causa placer, a enseñar a nuestra pareja qué es lo que nos prende, qué es lo que nos apaga, qué es lo que nos hace gritar, gemir y sentir el mayor placer. Nada de esto es causado por un buen amante, esto es causado por el autoconocimiento, la capacidad de apertura y de comunicación. Si logramos conocer todo sobre nosotros y nos queremos lo suficiente encontraremos el mejor sexo de nuestras vidas.

Los bisexuales son gays que no quieren salir del clóset: el mayor problema con la sociedad es que no nos dejamos guiar por las evidencias, sino por lo que creemos, por lo que nos cuentan, por lo que opinamos o sentimos. Así, nos llenamos de prejuicios: yo creo, yo pienso, yo siento. Cuando se habla de una tercer orientación sexual no lo aceptamos, porque no lo creemos, no nos parece real, sin embargo las evidencias demuestran que la bisexualidad existe, y es la capacidad de relacionarse erótica y afectiva para relacionarnos con personas de nuestro mismo sexo  y de nuestro sexo opuesto.

Los homosexuales siempre son afeminados y las lesbianas quieren parecer hombres: estos son clichés y lugares comunes de personas que creen que cualquiera que no sea de la orientación sexual aceptada en la sociedad (heterosexualidad) cabe en ciertos estereotipos que son más fáciles de rechazar, y se convierten en blancos perfectos. Si soy capaz de reconocer al “enemigo” (llámese a cualquiera diferente a mí que amenaza mi estilo de vida y me hace cuestionarme cosas que me dan terror) será más fácil protegerme. Muchos homosexuales se llegan a creer estos clichés, sienten que tienen que llenar roles, femenino y masculino y se ven envueltos en un juego de roles eterno donde cada día se pierden más. Muchas veces nuestro lado femenino o masculino es preponderante en nuestra personalidad, queremos vestirnos o sentirnos como los estereotipos de un sexo específico y dado que en nuestra sociedad no nos permitimos explorar o manejar rasgos ajenos a nuestro sexo, entonces es cuando lo vemos como algo “malo”.

La apertura mental empieza cuestionándonos todos los días, todo lo que nos sucede. Debemos aprender que lo que vemos no es siempre lo que hay, que el respeto y la paz suceden cuando dejamos de estereotipar, de juzgar y de  bloquearnos, cuando algo que no conocemos nos mata de miedo. El conocimiento está muy cerca de nosotros, es cuestión de querer aprender, de llenarnos de evidencias, de preguntar si no sabemos, de atrevernos a vivir una vida sexual informada, placentera y feliz.

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Uno dijo que...

  • alicia dice que:

    Nats!!!
    Gracias or estar, y formar parte taaan importante en estos 4 años de vida en siriusfem!! Me encanta tu punto de vista y lo que nos enseñas desde tu punto de vista taan objetivo claro y limpio! es una maravilla leer de sexualidad de tu conocimiento!
    Deseo que sigas participando!! Me encanta leerte! en verdad aprendo y recomiendo mucho tus artículos!!
    Besos y gracias!!

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