Más valen pocos comprometidos que muchos por compromiso.
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Hoy se cumple el sexto mes desde que murió José Ignacio, mi marido, me puse a pensar en todo lo que vivimos juntos. El balance dejó un saldo a favor de dos hermosos hijos que son el motivo por el cual seguí viviendo las primeras semanas; y no es que me hubiese querido suicidar porque él ya no estaba más entre los vivos, no, era que me hacía falta su compañía y su calor; pero hoy me remonté al día en que le conocí. Recuerdo perfectamente que al verlo, algo dentro de mí se cimbró, ¿habrá sido su uniforme?, ¿su gallardía? o ¿su edad? más bien fue la suma de todo ello lo que hizo que en mi surgiera el amor a primera vista.
Cuando, después de un tiempo de salir lo llevé a presentar a mis padres, no sin antes advertirles que era policía y que era algo mayor que yo, en ese entonces tenía 19 años, recuerdo que la reacción de mi madre al conocerlo fue la esperada, lo que me extrañó fue cómo lo hizo mi padre, que sin más preámbulos se puso a platicar como si nada, y digo como sin nada porque mi marido era 42 años mayor que yo, si leyeron bien, 42 años. Recordaron épocas que por su edad las habían vivido paralelamente, uno desde el punto de vista civil y el otro desde el punto de vista policial; qué les puedo decir, congeniaron mucho y hasta podría decir que ese día nació una gran amistad, no así con mi madre y mis hermanos. Los llantos de ella se escuchaban por doquier, que si le había fallado como hija, que si esa era la educación que me había dado, en fin, tantos y tantos reclamos que nunca alcancé a comprender en ese entonces.
Mis hermanos se burlaban de mí cuando él llegaba a recogerme ir a alguna parte, que si ya está tu abuelito esperándote, que ya llegó tu poli de cabecera, y toda clase de burlas que los hermanos pueden hacer al respecto.
Nos casamos a mis 20 años y él esperaba impacientemente a que yo me embarazara hasta que por fin le di la tan esperada noticia. De ahí nació mi hijo Joaquín Ignacio, su orgullo y más tarde nació Lilián Daniela, su princesa. A su lado fuimos creciendo los tres, junto a él me hice mujer, aprendí lo que era la independencia, él aprendió a reír por tonterías y a ser menos estricto. En mi familia nunca se sintió esa diferencia de edades de la que tanto se habla, fuimos muy felices, claro que hubo sus problemas como en todo yo tuve que aprender a ser mayor de lo que era y él a ser un joven otra vez, hasta que alcanzamos el promedio que necesitábamos para comprendernos.
Hoy, miro hacia atrás y pienso en lo mucho que amé a José Ignacio y que fui correspondida. Mis hijos crecieron al lado de “un abuelo” y “una hermana mayor” según nos veían la gente y mi familia. Yo creo que ellos tuvieron la mejor enseñanza de dos generaciones diferentes que lucharon por su amor y por transmitirlo a sus hijos, hoy, mis muchachos son gente buena y sin prejuicios, en cada uno de ellos veo a mi marido y el gran amor de mi vida. Sí, murió hace seis meses; pero todo lo que él sembró en nosotros sigue vivo, y cada día le agradezco, donde quiera que se encuentre, que este ser llamado Claudia sea lo que es hoy.
Es una historia muy linda, esa brecha generacional siempre es barrera para los padres, generalmente de la mujer. Afortunadamente el crecimiento que se da, borran o aminoran esas diferencias, siempre y cuando haya disponibilidad de ambas partes, claro que la presencia del amor favorece mucho.
Siempre esas hermosas historias de amor que nos regala Adriana… y siempre tan llenas de emoción.
Me gustó el cuento pero la verdad eran muchos años de diferencia los hijos de Claudia igual crecieron descontolados por la gran diferencia de edades. Yo no me hubiera casado con mi abuelito. Perobueno cada quien. Pero en cuanto a la redacción del cuento maravilloso estuvo muy conciso. FELICIDADES.
Esta es la historia real de una compañera de trabajo que conocí justo el día que su marido cumplía 6 meses de haber fallecido.
Es increíble esta historia, es la primera vez que sé de una pareja tiene esa diferencia de edades tan grande. Considero que el amor lo puede todo.
Definitivamente es una historia muy linda Claudia fue muy valiente……..pero para el amor no hay edades ni limites el amor lo vence todo!!!
que hermoso es el amor verdad??