Debes hacer aquello que crees que no puedes hacer.
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“Le digo que después de ver toda su filmografía con detenimiento, caigo en cuenta de que en sus películas las mujeres tienen un papel fundamental, pero que siempre están en una posición desventajosa, que las obliga a arreglárselas dentro de los límites a los que están sujetas. Le gustan las antiheroínas, mujeres oprimidas por un entorno tradicional y que son objeto de violencia sexual, en mayor o menor medida. La historia que motiva a La mujer de Benjamín, una de sus películas más queridas, a pesar de mostrar situaciones muy enternecedoras, es de profunda violencia hacia Natividad, su heroína. Esta posición de las mujeres en una sociedad con reglas y lugares predeterminados parece ser lo que le sale.”
Valentina Riquelme, para Día Siete, en entrevista con Carlos Carrera. Número 504.
Me pregunto… ¿así será Ana?
Dicen que Carlos Carrera odia las entrevistas. Por ahí alguien me comentó que era “un amor”, otro que era “de lo más mamón”… “serio”, en eso sí coincidían casi todos. No sé nada de cierto, pero el que yo conocí fue otro. Quizá sí, un poquitín serio, pero estaba en su oficina, trabajando, entonces es normal. Pero para mí que es de los que tienen las sonrisas escondidas; a veces salen a través del lápiz que sostiene en su mano, con el que dibuja un personaje que bien podría ser parte de su última película mientras platicamos. O igual son sonrisas que guarda para sus triunfos privados, para sus amigos y compañeros de trabajo. Yo vi un par.

Esta entrevista es informal: llego a la casa productora (previa cita, claro), voy guiada por un experto que trabaja ahí (mi amigo), meticheo en las oficinas y babeo con los story boards, las computadoras y los modelos en plastilina especial… ¡y yo que olvidé mi cámara! (Benditos celulares, ahora con tanto gadget nos sacan del apuro.)
Entro a su oficina, ¡qué calor!, pero hay que apagar el ventilador, mi antiquísima grabadora de Kct seguro no filtra el shuuuum shuuuum del aire, así que preferimos cocinarnos por un ratito, ¡¿qué tanto es tantito?!
Estoy en este lugar para hablar de su trabajo, de él y, en especial, de una niñita de ojos enormes y, al parecer, algo así como poderes especiales, porque ve seres increíbles: Ana.

-¿Qué es Ana? -le pregunto, refiriéndome al proyecto tan peculiar que se ha atrevido a soñar y a llevar a cabo.
-“Ana” es un proyecto de animación que va a ser hecho en 3D, para que se vea con lentecitos. Esperemos que todavía se utilice ese tecnología para cuando la terminemos, igual ya habrá hologramas transitando al lado de nosotros dentro de dos años -dice esbozando una de esas sonrisas de las que les hablo, y mi carcajada interrumpe un poco la grabación. A mí esto no me suena a alguien incómodo o mamón. Para mí, que los dos estamos cómodos.

Pero, insisto, ¿quién es Ana? Ana es una chiquita que con la ayuda de unos amigos, seres imaginarios de los pacientes de un hospital psiquiátrico (como Bruno) y un niño de la calle, logra unir a su familia, que se encuentra separada. Una heroína, pues. Es una película para toda la familia, compleja y que les gustará mucho a los niños pero también a los adultos. Parte de la magia del proyecto radica en esos extraordinarios personajes, únicos, con su sello a cada trazo. Por ejemplo, Bruno tiene gran popularidad con los niños y las mujeres, y Ana, con las mujeres, sobre todo las que son madres.
La idea nació desde 1994, cuando hizo su famosísima Héroe, por la que ganó la Palma de Oro de Cannes. La experiencia les gustó tanto a él y a su productor que acordaron en ese momento que harían un largometraje. Tiempo después encontraron un guión perfecto y poco a poco se ha ido incorporado gente que tiene el conocimiento para hacerla posible.
De octubre de 2009 a mayo de 2010 hicieron una escena de 4 minutos, lo que demuestra el trabajo maratónico que significa producir una película de animación en nuestro país, pero Carlos afirma: “En México sí es posible hacer un producto con estas características”.
Para que “Ana” sea competitiva frente a las animaciones que se están realizando en otras partes del mundo, se necesita un presupuesto de 10 millones de dólares, lo que suena a una fortuna (y lo es) por lo que se les ocurrió adoptar una forma de financiamiento que se utiliza en otros lados del mundo, se llama “Crowd funding” y consiste en que cualquiera puede convertirse en productor, aportando una cantidad determinada para patrocinar su realización. De salir todo conforme al plan, se terminará en 2011 y en 2012 estaría lista para exhibirse.
Si te interesa que está película se lleve a cabo y quieres colaborar, visita www.locolocofilms.com ¡ah!, y también se necesitará más talento a partir del mes de agosto, ¡puedes trabajar en el proyecto!
Momento… no hemos terminado aún, nuestra plática sigue, y yo quiero saber más sobre él, qué hay detrás de esos lentes y los muchos cigarros que seguramente se ha fumado este día.
-¿Con qué te sientes más cómodo, con la animación o la ficción con seres humanos? -le pregunto, tomando un camino diferente, hacia esas cintas que han dejado historia en nuestro país, como “La Mujer de Benjamín” o la muy controversial e internacional “El crimen del Padre Amaro”, el filme mexicano más taquillero hasta el momento.
-Son distintas -comenta mientras se acomoda y deja por un momento de dibujar -cada manera de hacer cine tiene sus características particulares, sus ventajas y desventajas. La ficción es una batalla que se desarrolla en poco tiempo. Hay limitaciones, hay problemas, en fin, accidentes que pueden añadirle cosas para bien. En animación todo está mucho más controlado. El resultado es producto de un proceso muy largo y reflexionado, y existe una aportación mayor a lo que te has imaginado con la colaboración de todos; pero es un proceso que lleva mucho tiempo y tienes que crear todo de cero: las caras, cómo son sus pestañas, cómo son las hojas de un árbol, la forma, el color…
“De la infancia”, su última cinta de ficción y que aún no se ha estrenado, es una historia más cruda y realista que “Ana”, pero lo que tienen en común es que en las dos hay una confluencia entre imaginación y realidad, y que se combinan, conviven y se confunden los planos, lo que fue casualidad. Y, por cierto, están buscando distribuidor en México, porque en otros lados del mundo ya tienen (qué raro…)
Carlos, el primer mexicano en ganar la Palma de Oro en Cannes, el director de la cinta más taquillera de México, un director respetado por cineastas jóvenes y viejos, animadores y fanáticos, me recibió en la privacidad de su oficina, me enseñó los storyboards, me compartió casi una hora de su vida y hasta respondió a mi personalísima pregunta “¿Qué es una buena película para ti?”
“Una buena película para estar completa tiene que ser vista por alguien, es la que puede conectar a un nivel muy íntimo con ese espectador. El éxito de una película se mide en cuanto qué tanto puede ser una experiencia humana que aporte algo a nivel emotivo, a nivel intelectual, a nivel de conocimiento de la vida a una persona. Eso creo que es una buena película.”
Tal vez debería habérmelo tomado más serio, ir de traje sastre o tenis converse (extremos que se pueden ver en la industria del cine), pero no, fui como “yo” y tuve un encuentro con un ser humano que resulta ser creador, creativo y activo, emisor y receptor, director y espectador, real y casi mito; alguien que trabaja constante y arduamente por hacer lo que ama y que crea heroínas. Eso, para mí, tiene tanto valor como los premios recibidos. O quizá más.