Por: Georgina Muñoz Mendoza (3)
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Es mi decisión

c5 decision Es mi decisiónTomar decisiones en la vida, es inevitable; desde que abrimos los ojos por la mañana nos vemos obligados a  decidir: si me baño, qué desayuno, cómo me visto, si llego más temprano al trabajo, cómo planeo mi día, etc.

Estas decisiones, aunque son importantes porque hacen nuestro día placentero, ágil, cómodo, las hacemos sin reflexionar, casi automáticamente, normalmente no cambian la dirección de nuestra vida, si después pensamos que no fue la decisión correcta, normalmente no pasa nada. Sin embargo hay decisiones trascendentales para el rumbo de nuestra vida y que probablemente hasta involucran la vida de terceros, por lo que debemos estar conscientes de la importancia de decidir con precisión.

A mayor consciencia, mayor capacidad de decidir con precisión, la capacidad de decidir lo que nos conviene o no, es lo que le da calidad  a nuestra vida.

Vivir es un privilegio, vivir bien depende del arte de tomar las decisiones correctas.

Una persona que siempre dice Sí, no es feliz, una persona que siempre dice  NO, no es feliz; la calidad de vida nos la dan los SÍ y NO que decidimos. Cuando una persona no se atreve a tomar la decisión adecuada, es por miedo al fracaso, al qué dirán, a la desaprobación, tal vez a la soledad, entonces la persona permanece en la indecisión, que de hecho es tomar la decisión de no decidir, por lo tanto vive con las decisiones de los demás, ¿es feliz? ¡tampoco!, eso la lleva a tener una mala calidad de vida, ya que vivirá lo que otros decidan por ella, le convenga o no.

Cuando no se toman decisiones, no se avanza, las personas se quedan estancadas, siempre es mejor tomar una mala decisión que vivir en la indecisión, por lo menos se aprende.

La decisión es errónea cuando se toma en lugar y circunstancias no adecuadas. La decisión correcta se toma en lugar y circunstancias adecuadas, desde el intelecto y tomando siempre una distancia crítica con el problema con absoluta frialdad.

El hombre se mueve en cinco dimensiones y se manifiesta en una o varias a la vez, estas son:
1. La dimensión espiritual, que es la relación con uno mismo, cómo veo la vida, es bella o es difícil o es amarga;
2. la dimensión mental, que es cómo me relaciono con la vida, con optimismo o con pesimismo;
3. la dimensión económica, cómo me relaciono con el dinero, qué lugar ocupa en mis prioridades;
4. la dimensión física, se refiere a cómo me acepto, qué me gusta de mí y qué no; y por último,
5. la social, que es mi relación con los demás: es fácil o me cuesta trabajo relacionarme.

Cuando se está frente a un problema y se debe tomar una decisión trascendental, se afectan las cinco dimensiones, la decisión se toma con amor propio, sin egoísmo, con compasión y empatía.

Cuando ya se tomó la decisión, entonces me pregunto ¿sí me conviene? y me voy  a las dimensiones:

1.- Espiritualmente ¿me traerá paz?      SÍ o NO
2.- Mentalmente ¿es correcto?     SÍ o NO
3.-Económicamente ¿afectará positivamente mi economía? SÍ o NO
4.-Físicamente ¿mejoraré físicamente?   SÍ o NO
5.-Socialmente ¿mi relación con los demás será buena?  SÍ o NO

Si las cinco respuestas son SÍ, tomo la decisión, si una o dos son NO, entonces me debo esperar a trabajar en esa o esas dimensiones hasta que sea SÍ la respuesta, sólo entonces llevo a cabo esa decisión.

Si en varias dimensiones la respuesta es NO, definitivamente se tiene que pensar en otra posibilidad que  dé SÍ como respuesta en las cinco dimensiones, esa será la correcta. Si en alguna dimensión no es posible que sea SÍ, la decisión no se debe tomar.

Existe una fórmula para llevar a buen término la decisión, es:

                       D + E + S = P
DECISIÓN + EMOCIÓN + SECRETO = PODER

Cuando ya se tiene la decisión tomada, ahora se le pone toda la emoción que se requiera y la voluntad, siempre se piensa “la voy a hacer” y lo guardo en secreto, porque si lo platico siempre habrá alguien que nos haga dudar, la duda  nos quita energía y a menudo  hasta se cambia la decisión.

Así, tendremos el poder de hacer lo más conveniente para nosotros en ese momento, la decisión es correcta y tendremos el éxito asegurado.

Nadie le va a dar solución a nuestra propia vida, solamente nosotros mismos podemos hacerlo gracias a las decisiones que tomemos.

¡Por lo pronto, decidamos ser felices!

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