Por: Mafer Gotthelf (7)
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Camino a casa

Camino a casaMauricio tenía razón, dijo que a Sasha el tiempo le había sentado bien. La vio de lejos con su madre en un centro comercial hacía un par de semanas. Me gusta tanto como la primera vez que la vi…

Era agosto, recién regresábamos de vacaciones de verano a la universidad, yo iba al séptimo semestre de la carrera y ella comenzaba la suya. Para mi buena suerte su mejor amigo era un tipo que estaba en mi clase, Germán. Un buen día entró a buscarlo a mi salón y cuando ella se cruzó por mis pupilas me cautivó; yo hice como que seguía trabajando en mi restirador, pero no pude dejar de observarla hasta que los dos salieron del lugar.  Instintivamente empecé a buscar a Germán, necesitaba hacerlo mi amigo. Un día escuché a otro compañero preguntarle por ella, entonces supe que se llamaba Sasha y que no era el  único al que le había llamado la atención, Germán habló poco de ella, cambió el tema.

Una mañana la vi de lejos caminando en dirección al edificio de mi carrera, así que pronto encontré tema de conversación con Germán para que me encontrara con él y “sin querer” nos presentara. Ellos siempre se han saludado de abrazo no sé por qué razón, pero ese día no fue así, ella se detuvo en la puerta al ver que estábamos, yo volteé a verla, Germán volteó igual y le hizo señas con la mano de que pasara. Ella entró más a fuerzas que de ganas. La verdad es que lo que Germán me estaba explicando lo tenía muy interesado, se levantó de su banco para  cederle el lugar sin dejar de hablarme, volteó a verme y me cachó con cara de bobo, viendo a su amiga mientras ella ojeaba un libro. Entonces interrumpió su plática y decidió dejar su explicación para después, ella entendió, por casualidad nuestras caras se cruzaron, yo dije “hola”, ella sonrió y dijo “hola”, descubrí que me gustaba mucho más de lo que imaginaba. Obviamente Germán no nos presentó.

Otro día en la cafetería de la universidad, y ya teniéndole más confianza a Germán, le dije: oye muy guapa tu amiga. Él sonrió y me dijo: te tardaste mucho en decirlo, no eres el primero que se vuelve mi amigo por ella, pero como me caes bien te diré algunas cosas que no suelo platicar de su vida: primero: tiene novio, segunda físicamente no eres su tipo y aunque no es la más guapa tendrás que competir con otros pretendiente. Mira ese tipo de verde le mandó flores la semana pasada, un compañero suyo le escribe poemas casi todos los días, otro le dibuja y tiene muchas invitaciones para salir y yo soy feliz con tanto chocolate que recibe. Si vas a enviarle chocolate que sean “Hersheys” porque son los que más nos gustan… 

No esperaba tanta sinceridad de su parte y honestamente no supe qué decir, en esos pensamientos estaba cuando apareció ella a buscarlo, se dieron su abrazo y Germán atinó a decir: Creo que se han visto varias veces, pero nunca los he presentado, inmediatamente me levanté: Diego, ella es Sasha, mi mejor amiga, Sasha el es Diego un buen amigo y compañero.  Ella puso su mirada en mi cara, sonrió y dijo: “hola”,  yo me quise morir, seguramente estaba sonrojado y me temblaban las manos, así que acerqué mi cara a su cara para saludarla de beso y confirmé que estaba total y completamente enamorado de ella. Desde ese momento vive en mis piensos y en mi corazón.

Gracias a la relación con Germán descubrí sus gustos, su forma de ser, procuré no fastidiarlo con preguntas, así que la fui conociendo poco a poco a través de él. Me gustaba por auténtica, sencilla, su sonrisa me enloquece y amo por sobre todas las cosas sus ojos, su mirada.

En una ocasión le compré una taza y el día que me decidí a entregársela estuve nervioso todo el día, según yo esperando el momento preciso para dársela, decidí no informarle nada a Germán y justo estaba platicando con él cuando ella se acercó. Precisamente en ese instante alguien le habló a Germán y le dije a ella: no te muevas, regreso en un minuto. Saqué de mi mochila la taza, fui hacia ella y con una sonrisa nerviosa le dije: Para ti, cuando la vi, pasaste por mi mente y te la traje. La pobre no sabía qué hacer, para nuestra buena suerte apareció Germán, ella puso sus ojos en los míos, sonrió y dijo: “gracias” situación que me dejó babeando, Germán me vio con cara de “what?” y ella  huyó arrastrando a su amigo.

Horas más tarde me llamó Germán, me regañó me dijo que estaba loco, añadió “le encantan los detalles, pero aún no es tu momento, va a huir”, y me agradeció por la taza, ella se la había obsequiado, pero nada importaba, yo todavía estaba flotando, su mirada, su sonrisa y su “gracias” cantadito me tenían fascinado.  “Entenderás que no pude negarle que te gusta y me ha pedido que te corte las alas, así que, pórtate como amigo, no como pretendiente. Le diré que ya hablé contigo y que te conté que tiene novio y que lo entendiste tan bien que hasta te disculpaste.” Yo agradecí.

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4 han comentado

  • Donaxi dice que:

    Hola, me encanta esta historia, lamento que solo sea cada mes.
    Gracias, un beso y un abrazo

  • Sasha Gotthelf dice que:

    Muchas GRACIAS “Donaxi”…
    Un abrazo!

  • AXEL WIN dice que:

    Hola, me encanta la forma de escribir tuya, parece que fuera algo real, la parte anterior de la historia ya no la encuentro como seria posible se me hiciera llegar una copia de todo. gracias por abrir tu corazon, yo creo que la contraparte de la historia debe sentir lo mismo. atentamente un fiel admirador.

  • Sasha dice que:

    Hola Axel, Gracias por leerme, me puedes escribir a sashagotthelf@hotmail.com y te comparto el principio de la historia. Saludos!

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