Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.
—
Hace unas semanas se gestó através de Facebook un fenómeno muy interesante que me llevó a reconocer y disfrutar profundamente de un reencuentro.
En esta edición halamos de este fenómeno que ha invadido las vidas de chicos y grandes. Y te invito a leerlo para que revivas el aspecto de fenómeno FB; pero a lo que me refiero en esta ocasión es a un bello reencuentro que estoy segura, más de algún lector ha vivido, el volver a ver a sus compañeros ¡¡de prepa!! Y me refiero a este tema por lo significativo que fue para mí, más allá de encontrar a otros y otras que probablemente tenía casi 26 años de no ver y… siempre se vive fuerte recordar que parece que fue ayer que andaba por el patio de la preparatoria o sentada encima de un carro fuera de la escuela “salándome” (yéndome de pinta) la clase con mis amigas, o escapando a desayunar en el carro de cualquier compañero que inocentemente confiaba en nosotras y nos permitía “hurtarlo” por una hora ¡para ir a las tortas! Más allá de eso, es verme hoy quién soy… ¿cómo llegué aquí? ¿cómo influyeron ellos para ser quién soy? Y además, todo lo que ha pasado en mi vida desde entonces, con o sin algunos de ellos. Con cuántos nos seguimos viendo, ¡y con cuántos no volvimos a saber el uno del otro hasta ese evento! Y con cuantos después de 26 años ahora me escribo con regularidad y sigo su vida de alguna manera por FB.
¡Sí! Parece que fue ayer… y ese día… en esa casa (en donde se hizo el evento) en donde varias otras fiestas se celebraron y podíamos cerrar los ojos y recordarnos en “flash back” con esa misma música (porque obvio, pusimos todo nuestro repertorio ochentero) podíamos revivir momentos con recuerdos de Gina en la despensa ¡¡porque se le cayó la falda!! Del galán con zapatos de platillo volador, de los tamales que cenamos y de Pink Panther Show, digamos que al ritmo de “I will survive” recuerdo que ¡¡he sobrevivido!!
Hoy… después de 26 años de experiencias y vivencias que de alguna manera nos marcaron y nos hicieron ser lo que somos, me encontré con personas, con los y las amigas que sí forman parte de mi vida, con otros que fueron muy importantes pero no los volví a frecuentar y con los que no me llevé en esos tiempos y que ahora estaba conociendo por primera vez. Y platicar, recordar, revivir fue fascinante, pero conocer nuevas personas que entonces no tuvimos oportunidad de “conectar” por la razón que sea, en esta ocasión me di la oportunidad de acercarme y conocer un poco más a esos que no eran mis amigos de la prepa, esos que los veía en el salón y no teníamos mucho en común, eso fue algo ¡maravilloso!
Hoy creo que todos estamos un poco más abiertos a contactarnos y disfrutarnos desde otras perspectivas, quizás sin la necesidad imperante de aceptación que el adolescente vive en esos tiempos tan exigentes, críticos y de cambios, hoy en la adultez (¡¡unos más, otros menos!!) estamos en la actitud de conocernos más, de respetar y admirar los logros que ni soñando nos habríamos imaginado ninguno de nosotros que podríamos aspirar. Todos, entonces, luchando por un lugar en el medio, queriendo ser popular o aplicado/a. No imaginábamos si casados, con hijos sin hijos, con carrera, o no, en qué depararía nuestra vida.
Pasan los años, vivimos diferentes experiencias nos reencontramos en momentos diferentes de cada uno de los que nos dimos cita hace por lo menos 29 años, inocentes, temerosos, ¡queriéndonos comer el mundo! con momentos difíciles, de crisis de adaptación, de búsqueda existencial o intelectual… Muchos momentos que viví al lado de estos personajes que acompañaron mi vida; que de una o de otra forma aportaron algo para que yo llegara al momento en el que estoy ahora y me acompañaron durante por lo menos 3 años, y por alguna razón forman parte de mi corazón, de mí, y haberlos reencontrado en este momento de mi vida lo agradezco y lo celebro, lo disfruto y sobre todo lo atesoro y seguiré aprendiendo más de aquellos que me dejen se parte de sus existencias, agradezco especialmente a las que tuvieron la intención de hacer esta experiencia realidad, y agradezco a todos el entusiasmo en lograrlo con un sorprendente éxito.
Pero sobre todo, ¡gracias por ser parte de mi vida!