Fortalece tu cuerpo antes de que fortalezcas tu alma.
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“…Tiemblo sólo con la idea de rozar, tus labios llenos, de besos nuevos.
No puedo dormir, robas mi tranquilidad,
Alguien ha bordado tu cuerpo con hilos de mi ansiedad…” Alejandro Sanz
Advertencia: Escribiré casi de manera incongruente, prometo que finalmente tendrá congruencia, cuando la sinceridad domina y mis dedos se dejan guiar por cuanto les dicta la mente, esto sucede…
Sí, estoy triste, lo confieso, requiero una explicación y que me rodeen unos brazos, siquiera por una sola vez; por supuesto no cualquier par de brazos, con ello me refieroa no de alguna persona al azar. Los abrazos son una especie de terapia, mínimo uno al día sería perfecto, no obstante, hay ocasiones en que el necesitar un abrazo representa tener que pedirlo, es ahí donde aparece el inconveniente.
Él me dejó expuesta, ni hablar, fui maniquí en su aparador, fuera o no su intención, así sucedió; por ello he pensado, si alguien ha de desvelarme, esa seré yo. Me pondré a mi misma en un escaparate, con la mejor iluminación para que resalten los más pequeños detalles, no dejaré ninguno fuera, lo haré por exhibirme, con la única intención de desahogarme.
Hay una canción titulada “Almost lover”, muy melancólica; la primera vez que la escuché, me sonó bastante bizarro estar descorazonado por alguien que “por poco” entra a tu vida, el casi se queda en el plano del hubiera, ninguno de los dos existe, no existieron.
Ahí estaba yo en ese entonces, tratando de relacionar la letra de la canción con mis sentimientos de aquél momento; es característica innata buscar identificarse con alguien que haya pasado por lo mismo, y regularmente sí armonizamos, sin embargo, ese no fue mi caso, no hasta ahora.
Retomaré al “casi” y hablaré en pasado por el puro deseo de que en eso se convierta: casi no lo conocí y al mismo tiempo, casi lo conocí por completo; me gustaba mucho de él, en particular su aroma, cuando recordaba su olor me lo remitía intacto, me lo evocaba entero; desde el tono de su voz, su cabello, su movimientos o incluso sus gustos musicales (los he aludido), hasta la suavidad de su piel, sus actitudes distantes y sus manos… ¡¡¡Por dios, sus manos!!! Me causaban delirio.
Y ni qué decir, le creí cada palabra y emoción manifestada e implícita (¿Ingenuidad o confianza? Las dos. Mi amigo Jawi dice que esa inocencia es precisamente una de mis mejores cualidades, le creo.), las tomé como verídicas, ciertas, reales, auténticas, genuinas e infalibles; construí castillos, y las utilicé como cimientos. Por un momento pensé que si esas edificaciones no se materializaban, sería algo mío y de él, de ambos, un casi para los dos, como en esa película de “Lost in translation”, las cosas pudieron ser, pero no fueron porque no era el momento, no era el destino, no era tan fuerte el sentimiento o porque no hubo voluntad, al final, sólo se requería querer (*Cacofonía).
Mientras tanto, mantuve la discreción solicitada por él, con todo y mi necesidad, lidiando con mi ansiedad, lo retuve para mí, sin ningún otro motivo que su petición; así, los dos fuimos leales, ciertamente, pero a él.
Vuelvo al abrazo… (*aclaro, mi deseo no se debe únicamente a mi decreciente atracción por sus manos) mmm, no lo puedo tener, no lo tuve, no lo tengo y no lo quiero pedir; para cuando mis palabras se publiquen habré dejado de necesitarlo, de anhelarlo como hoy, en esta fría tarde/noche de finales de octubre, donde el viento otoñal me acompaña, y mientras escucho “Almost lover”, todas las emociones se suspenden, permanecen invariables, mimetizadas en una sola persona, en un sólo hombre: el dueño de los brazos que necesito.
Se preguntarán ¿qué impide ese abrazo? Oh, hay tantas razones como “casis” o seguramente más; están las suyas, están las mías, y están las de terceros. Sentir un abrazo en estos días se ha vuelto más difícil que husmear la vida ajena a través de la internet; como sea, lo cierto y real es que ese par de brazos alrededor de mi cuerpo, no pueden ser posibles.
…Aquella madrugada obtuvo la verdad y yo obtuve un hubiera -posteriormente algunos otros poseerían ambas-, dijo que no lo olvidaría, que lo tendría presente, guardado en su corazón, pensé “bueno, alguien de los dos debe guardarlo porque yo lo siento ahora, pero pretendo dejarlo ir”, quizá no olvidarlo, mas sí hacer lo que procede con un casi ausente de finalidad y destino.
¿En dónde radica el mentado casi de este relato? No en el hecho de que la relación casi haya existido, (jajaja, casi me agrada el casi) NO, para mí radica en que tuve un vaso de agua que casi bebí, tuve una imagen en mi cabeza que casi pude ver, tuve un silencio en mi corazón que casi se rompe, tuve un aroma del que casi me impregné y tuve un sutil roce que casi fue caricia. Poseí una cuasi opción, un sabor a punto de degustar, un final peliculero próximo a suceder y una vereda que “por poquito” anduve. -Sinceramente me he quedado falta de sinónimos para significar aquello que no fue, pero casi sí (¿Qué pasó con el ya merito?) y eso que tengo todos los diccionarios a la mano-.
Como sea, la maniquí está herida, decepcionada y molesta, su malestar subyace en que se encontraba sola; de manera repentina estaba ahí, a la vista de todos, cargando con emociones propias y ajenas, incómoda entre miradas prejuiciosas, abrumada por la falta de respuestas, e ignorada por quien la expuso.
¿Ahora se explican lo del abrazo? Todo tiene sentido y es una contradicción, lo sé bien.
Nota: El siguiente párrafo era exclusivo para el susodicho, más decidí impersonalizarlo. Este texto no es dedicado a él, mejor dicho, es inspirado por él.
“Le dije alguna vez, construimos ciudades sobre ciudades, casi construyo una suya; armé un mapa mental de él en mí cabeza, después hice mi mejor esfuerzo por reprimir el cariño, llenar esa estela de vacío que sentía al verle desaparecer y verlo desaparecerme. Casi desisto, pues más sencillo hubiera sido llegar a amarle, pero cómo, con qué o por qué; entonces heme aquí, opto por lo difícil.”
Francamente no tengo un párrafo de cierre para el presente texto, sé de antemano que está a punto de finalizar el año (*nótese, escrito en el 2009), pudiera encontrarle una relación o tomarlo como una señal, aunque formaría yo parte del capricho humano por controlar el tiempo; como sea, he rebasado la dos cuartillas, lo que quiere decir que es hora de bajarme del escaparate, cesar las luces y concluir; no lo haré con una reflexión -porque eso he estado escribiendo aquí-, terminaré de manera congruente, así diré: Un casi no es un algo.
Esta fue la simple historia de un complejo sentimiento, sin embargo, como todo lo simple es consumido por el tiempo, tiene su respectivo simple final…
“… should have known you bring me heartache, almost lovers always, do” A Fine Frenzy, Almost Lover.