Pocas cosas ayudan más al desarrollo de un niño que darle responsabilidad y hacerle saber que confías plenamente en él.
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Extracto del libro “Mujeres de cierta edad”, de Marcela Guijosa
“Las mujeres de mediana edad comienzan a hablar de frente, a hablar por sí mismas, a hablar en defensa de otros, a decir francamente lo que piensan. (…) Comenzamos a aprender mejor a poner límites. Comenzamos a ser menos dependientes. Comenzamos a decir lo que ya no queremos.
“En Inventing the rest of our lives, Suzanne Braun hizo su propia lista, muy interesante, de cosas que “ya no”:
“¿Cuál sería tu lista de cosas que “ya no”? Podrían ser, por ejemplo, además de muchas de las anteriores, ya no voy a esperar al príncipe azul o ya no voy a pelear con mi marido. Ya no voy a gastar tanto dinero en ropa o ya no voy a ahorrar tanto. Ya no voy a pretender educar a mis hijos. Ya no voy a ir a esas reuniones tan aburridas con los Rodríguez. Ya no voy a estar disponible siempre que me requieran. Ya no voy a tomar tanto café. Ya no me voy a pintar el pelo. Ya no voy a seguir actuando siempre como la Madre Teresa de Calcuta…
“Al igual que en la adolescencia, sentiremos una crisis de identidad. ¿Quién soy? En la mediana edad volveremos a vivir esta pregunta con una intensidad que no habíamos sentido durante treinta o cuarenta años. (…)
“Hoy comenzaremos a vivir para el adentro. Eso es lo que necesitamos y lo que queremos. Volvernos a encontrar, reconocernos. Decidimos cuidarnos a nosotras mismas. No sólo es ir a darnos un masaje: es aprender a oírnos con calma. Es decir “no” a tanto compromiso de antes. Es darnos un descanso.
Nos darán culpas por querer eso. Pero poco a poco gozaremos al reencontrarnos con ese viejo yo medio enterrado, medio olvidado.”