Por: M. en C. Irma A. Barquet Rodríguez (9)
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¿Amos o esclavos?

amos ¿Amos o esclavos?Se reconoce la existencia de la computadora (“ordenador”, como dicen los españoles), desde la década de los 50, a lo que llamaron “primera generación”, cuyos componentes básicamente eran los bulbos (término que seguramente los jóvenes de ahora desconocen)  con lo que procesaban la información. La “segunda generación” de las computadoras, abarcó los últimos años de los 50 y los primeros de la década de los 60, las que estaban fabricadas con transistores, lo que las hacía más rápidas y menos grandes, en éstas se usaban los programas como el “cobol”.

Para la “tercera generación”, que apareció a finales de los 60 y principios de los 70, elaboradas con circuitos integrados, con lo que se logra más rapidez, eficiencia y pequeñez. La “cuarta generación”, que es la actual, hecha a base de mircroprocesadores, y que además, por su tamaño, rapidez y eficiencia, nos permite llevarla a todos lados. Asimismo el avance que se ha tenido en esta fabulosa autopista de la información que llamamos internet, que seguramente excederá poco de los 30 años, ha tenido un éxito enorme en cuanto a la facilidad de la ejecución de todo tipo de trabajos.

Obviamente las empresas dedicadas a fabricar y/o vender computadoras y a la difusión de datos a través del ciberespacio, tienen una gran competencia y un crecimiento agigantado con respecto a los avances de la tecnología.

Si hiciéramos cuentas de lo que llevamos manejando y desarrollando competencias propias del ámbito de la informática, nos percataríamos de la inversión tan grande de tiempo, dinero y esfuerzo, que hemos hecho. A veces sentimos que nunca podremos desarrollarlas por completo debido a esos cambios tan vertiginosos en la tecnología.

Los requerimientos actuales de los asuntos laborales, nos exigen contar con las habilidades del manejo de las computadoras y de los programas de las mismas, independientemente del ámbito de desarrollo profesional en que nos encontremos, por lo que si la jornada laboral normal es de 8 horas diarias, más aparte las horas de consulta personal que invertimos y pasamos frente al aparato, ha traído nuevas consecuencias.

Ahora todos estamos como esclavizados al equipo de cómputo, vivimos “conectados” y con “necesidad” de buscar información, de revisar el correo electrónico o de platicar con nuestros amigos y contactos utilizando los programas que nos permiten, a través de mensajes escritos o de voz y con la posibilidad de proyectar nuestras imágenes utilizando de la cámara web. En las organizaciones de todo tipo, los colaboradores están ligados al internet. Se pueden fácilmente establecer conferencias a través de esa vía con varias personas al mismo tiempo y estando en diversos lugares. Se toman decisiones cruciales utilizándolo, lo cual nos permite tener mejores resultados. Ya para muchas personas es muy “familiar” este sistema.

Esto ha generado una grave dependencia de la máquina. Nuestras actividades y eficiencia están cifradas en la rapidez de la conexión de la red. Si vamos a enviar un correo electrónico como respuesta a uno que recibimos y nos topamos con que hay algún problema en el servidor, entramos en un estado de desesperación que nos hace pensar que estamos “perdidos”. O cuando llegamos a una sucursal bancaria a realizar alguna diligencia y el cajero nos dice “no hay sistema”, enseguida comprendemos de lo que se trata y entramos casi en estado de shock. En ocasiones subordinamos estar en compañía de otras personas como la familia o los amigos y si tomamos conciencia, también nos estamos deshumanizando.

Además, ya se han reportado problemas de salud por el uso excesivo de la computadora, esto tiene que ver con problemas visuales, debido al esfuerzo y al tipo de luz del monitor, que provocan dolores de cabeza. También se habla de contracturas musculares por la mala postura adoptada durante el trabajo frente a la computadora que incluyen cuello, hombros, muñecas, codos, antebrazos y dedos, algunos síntomas que se presentan son dolor en las extremidades, fatiga, debilidad, entumecimiento, pérdida de sensibilidad, torpeza, dificultad en los movimientos y manos frías. Se pueden incluir problemas de  dolores intensos en la muñeca acompañados de calambres en los dedos pulgar e índice (síndrome del túnel carpiano). Es factible que se inflamen los tendones y cause  malestar intenso en las articulaciones (bursitis). Este padecimiento puede abarcar el codo, el antebrazo y llegar a la muñeca (epicondilitis) y si hay molestia aguda en esta última parte, se trata de tendonitis.

¿Qué podemos hacer ante este tremendo panorama actual? Pues se antoja hacer un poco de actividades a la “antigüita” como hablar por teléfono con nuestros amigos, que aprovechando los paquetes tan económicos de las compañías telefónicas, nos permiten disfrutar de esas conferencias tan divertidas, o bien visitarlos o promover algún evento social. Compartir más tiempo con la familia, utilizar el correo postal sólo para “ver que se siente”, lo que guarda aquella sensación de de sorpresa y como decían los Beatles: “Oh yes, wait a minute Mr. Postman”. Otra cosa que se puede lograr es “desconectarse” del trabajo y del internet. Disfrutar más las horas libres, inventar tareas divertidas y saludables.

Es deseable tener más contactos personales y menos virtuales. Es aconsejable tener a la tecnología a nuestro servicio y evitar que nosotros seamos quienes sirven a la tecnología. Definitivamente es mejor cuidar nuestra salud. Es preferible ser amos de nuestro tiempo, de nuestras preferencias, de nuestra vida… a continuar ser esclavos de la tecnología, a seguir deshumanizándonos.

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2 han comentado

  • Adriana Anaya dice que:

    yo me considero esclava…pero me gusta!!!!!

  • Dr Mendoza Armas dice que:

    Hola ciberAmigas

    Leyendo un poco las líneas que has planteado, quiero vertir el siguiente comentario, se hace imprescindible que en el espacio de tiempo que estamos viviendo, en el llamado siglo del conocimiento, los que cohabitamos en éste espacio, seamos portadores de la competencia tecnológica, sin la cual no se puede trascender en los actuales escenarios .

    Es importante la forma en que realizas, llama mucho mi atención algo que leí sobre la deshumanización por el proceso tecnológico, a lo cual me encuentro en desacuerdo, ya que depende de nosotros mismo la forma en que desarrollemos nuestras vidas, ya que nosostros mismos somos los que ponderamos las acciones a ameprender y mediante “que” las llevaremos a efecto.
    Saludos cordiales Dr Mendoza Armas

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